El clan de los 200.000 muertos, 20 pueblos y 0,50 gramos,
8 de Marzo de 2010Pone los pelos de punta ver un acto del Partido Popular en Mallorca y el aplauso que recibe el diputado conservador Nacho Uriarte, que recientemente provocó un accidente de tráfico cuando conducía con el doble de la tasa de alcohol en sangre permitida por la ley. Por ese triste mérito el joven político popular recibe un aplauso de apoyo. Imagino cómo deben sentirse ante un gesto así quienes hayan perdido un familiar o hayan padecido graves lesiones como consecuencia de un accidente provocado por un conductor borracho.
Puso los pelos de punta que en pleno conocimiento de la instrucción Gurtel, en otro importante acto del Partido Popular, el presidente de la generalitat valenciana, Francisco Camps, recibiera una ovación unánime después de que se conociera parte de la trama con indicios de regalos de Correa que la mujer de Camps llegó a calificar de haberse pasado veinte pueblos.
También hemos visto esa misma actitud hacia el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, responsable de la participación de nuestro país en una guerra que ha causado más de 200.000 muertos civiles y que no ha condenado todavía, con la insistencia que ponen los populares en la condena de actos violentos. También fue el gestor de las mentiras del 11M; la mayor mentira de la historia.
Se trata de una cultura política que no ha nacido ayer. Durante toda la dictadura franquista la derecha española jaleó, reconoció, admiró y agradeció su labor a cientos de asesinos y torturadores que habían hecho del uso del crimen, el terror y la violencia su modo de llegar al poder. Durante esas cuatro décadas una persona reunía mayor legitimidad para el clan franquista cuanto mayor hubiera sido su actividad teorrorista y criminal en esa gran matanza que fue el franquismo.
Los aplausos a Aznar, Camps o Uriarte premian la pertenencia al clan, un clan capaz de aplaudir y defender a personas cuyos comportamientos están penados por la legislación, independientemente de que las leyes logren alcanzarles. En la transición hubo barra libre de impunidad y para muchos políticos de este país sigue abierta. Y lo digo precisamente cuando está a punto de cumplirse el sexto aniversario del 11M.


