Un rey en busca de una restauración monárquica (de una salida a su propia crisis)

El ciudadano Juan Carlos de Borbón está tratando de devolver a su institución una funcionalidad que no tiene. Las teleseries sobre el 23 de febrero destinadas a reproducir (refabricar) en el presente la legitimidad que fabricó con el golpe de Estado de Tejero no parecen suficientes para que su institución recupere un papel que la haga aparecer como necesaria ante la opinión pública. Es un hecho que para inaugurar Institutos Cervantes y otros centros públicos y privados bastaría con acudir a empresas de relaciones públicas que nos costarían bastante menos a los que financiamos su privilegiada vida.

Ahora resulta que el Rey está intentando poner de acuerdo a los agentes políticos, sociales y empresariales para obtener un remake de los Pactos de la Moncloa que le devuelva la imagen social de que hay cosas que sólo puede hacer un monarca. Si Juan Carlos de Borbón consigue un pacto con la firma de Zapatero y Rajoy habrá recuperado para su institución la impagable imagen pública de poder conseguir algo que no alcanzaban el resto de los mortales. La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha agradecido al monarca que arrime el hombro. Esa parece una frase inacabada porque el Rey arrima el hombro a su sardina.

La monarquía española está perdiendo relevancia social, porque algo tan anacrónico no se sostiene simplemente con la novedad de una boda plebeya. No es casual que la Casa Real haga pública la información acerca de la intervención del Rey la misma semana en que su hija se ha divorciado, demostrando cuán terrenales son los miembros de una institución ajena a las decisiones de la soberanía popular.

El ciudadano Juan Carlos ha tenido después del nebuloso 23 de febrero de 1981 oportunidades para significarse como representante de una institución que vela por la legalidad y el bien común, pero no lo ha hecho. Podría haber intervenido cuando se produjo el terrorismo de Estado de los GAL, durante el gobierno de Felipe González; cuando Aznar nos metió en una guerra de Irak, contra la que estaba la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas; o cuando el Gobierno del Partido Popular urdió una de las mayores mentiras de la historia sobre los 191 cadáveres de los atentados del 11M. Ahí tuvo el monarca su oportunidad de oro para legitimar su institución. Pero la monarquía tiene sus propias empresas y no es un poder “objetivo”, sino que tiene el poder como objetivo.

Ahora vemos cómo Juan Carlos de Borbón echa un chorro de tinta sobre el divorcio de su hija (¡¡¡un rey a cuyos nietos bautiza Rouco Varela permitiendo un divorcio en su familia!!!). Y si hay un acuerdo social su mano divina firmará ese milagro del nuevo consenso, para llevarnos en un cuento de príncipes y princesas al final feliz de los Pactos de la Zarzuela.

Una posdata añadida el 17 de febrero: El viaje del rey para encontrarse con Obama forma parte de la misma campaña.

3 pensamientos en “Un rey en busca de una restauración monárquica (de una salida a su propia crisis)

  1. que se ha de esperar de un señor que no deja de que se sepan sus cuentas, un señor que le dejo un golpista/asesino el mando”atado y bien atado” pasando por encima de su propio padre.
    un señor anacronico en el siglo de la UNION EUROPEA o dicho de mejor modo(federacion de paises europeos)la desaparicion de instituciones por la gracia de dios.
    Anacronico y a desaparecer haga lo que haga, como anacronico es hoy los castillos y la edad media.

  2. que se ha de esperar de un señor que no deja de que se sepan sus cuentas, un señor que le dejo un golpista/asesino el mando”atado y bien atado” pasando por encima de su propio padre.
    un señor anacronico en el siglo de la UNION EUROPEA o dicho de mejor modo(federacion de paises europeos)la desaparicion de instituciones por la gracia de dios.
    Anacronico y a desaparecer haga lo que haga, como anacronico es hoy los castillos y la edad media.

  3. Por curiosidad,¿somos la única mornarquía restaurada del siglo XX?
    Los españoles no tenemos desperdicio.Suprimimos la monarquía, padecemos un golpe de Estado que culmina con su restauración y nosotros, como si tal cosa..

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