TODOS Y TODAS SOMOS ALBERTO RUIZ GALLARDÓN

Todos y todas hemos tenido alguna vez un sueño de gran formato, un deseo que no cabía en nuestra casa, en nuestra cabeza, incluso en nuestra vida. Todos hemos dado algún paso hacia un lugar en el que aspirábamos a sentir la dicha, la felicidad, la plenitud de nuestra existencia.

Alberto Ruiz Gallardón es uno de nosotros y un día pensó en que la ciudad en la que es alcalde podía aspirar a ese sueño. Y entonces comenzó a caminar hacia allí pero la realidad es a veces tozuda y torció por dos veces su destino.

Todos y todas hemos estado alguna vez sin saber dónde meternos después de algo que nos ha echado el mundo encima, deseando que nos trague la tierra. Eso es lo que pasa ahora mismo al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón.

Pero Gallardón es en cierto modo alguien especial, una persona megalómana que ha convertido la ciudad de Madrid en la Sodoma y Gomorra de las grandes constructoras, que ha convertido durante años la ciudad que gobierna municipalmente en un congreso internacional de tuneladoras, en una campeonato del mundo del endeudamiento, en la copa de los cinco continentes del gasto público en políticas asociales.

Alberto Ruiz Gallardón podía haber ido a jugar a la primitiva pero el boquete que ha hecho su gestión en las arcas del Ayuntamiento de Madrid no lo alimentan varios gordos de la lotería de Navidad. Por eso apostó por una olimpiada; la gran operación que podría permitirle un macroinversión del Estado para tapar el agujero negro de su presupuesto y continuar pinchándose más obras para tapar su mono.

Ahora Gallardón está “escondido”, contemporizando, midiendo el momento de su reaparición, arrastrando esa imagen de hombre vencido por un sueño, emocionado ante la derrota. Tantos años trabajando esa imagen de ser otra cosa, de formar parte de otro PP, de un Partido Popular con espíritu olímpico y la eternidad olímpica se le ha escurrido como arena entre los dedos.

Todos y todas somos Gallardón y nos hemos mudado de casa y borrado de un club y hemos dimitido de una relación, o de un curso de inglés o del hábito de fumar. Es una idea, Alberto, para que reconozcas tu adicción a las obras y Madrid pueda desengancharse de la obritis aguda y hacer frente a una deuda que se come el 10% de su presupuesto. Vete, déjalo, antes de que tengas que firmar otro plan urbanístico, antes de que te digan que una tuneladora está parada, antes de que un constructor te mire con cara de pena en un acto público.

Y otro día hablamos de lo que hiciste, Alberto, cuando el juez Baltasar Garzón te pidió la documentación del Ayuntamiento de Madrid sobre los crímenes de la guerra civil y del franquismo y tú, que eres otra cosa, que eres de ellos pero no como ellos, más liberal que el resto, sólo entregaste la documentación del asalto al cuartel de la montaña y olvidaste entregar una sola hoja de la entrada de las tropas franquista en Madrid ¡qué despiste más franquista! Y mejor me callo porque si sigo así voy a pensar que la elección de Paracuellos del Jarama como sede de tiro olímpico para tu Madrid 2016 (un lugar que no es puntero en esa practica) estaba envenenada.

Un pensamiento en “TODOS Y TODAS SOMOS ALBERTO RUIZ GALLARDÓN

  1. Qué grande, Emilio!!
    Qué bien escrito, qué bien expuesto y argumentado, qué buena metáfora pero, sobre todo, qué gran último párrafo cargadito de rencor del que me mola. No tengo más remedio que pasarle el link a mis contactos.
    Un abrazo.

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