Lise London: hasta siempre “Roja primavera”

Conocí a Lise London en octubre de 2001, cuando decenas de  brigadistas internacionales llegaron a Madrid para conmemorar el 65 aniversario de su hermosa y generosa hazaña. Uno de los días de la visita hice de chófer para ella. La llevé hasta el mesón el Cid, en Morata de Tajuña, donde se encuentra el único museo de la guerra civil existente en la Comunidad de Madrid  (en un mesón).

Unos meses antes había leído su historia, su participación en la guerra civil española, su militancia comunista, su lucha por sacar a su marido, Arthur London, de las cárceles de Stalin. Su regreso al PCF, su historia de heroína que, convertida en un ciclón de pasiones e ideas, había atravesado lo más intenso del siglo XX.

Era una mujer de una enorme energía; su voz, su constancia, la firmeza de su lucha estaban cosidas en sus gestos, en su mirada, en la forma con la que hablaba todavía de la necesidad de su lucha, de la amenaza permanente de quienes más expuestos están al capitalismo salvaje.

Verla en el año 2001, sesenta y cinco años después de su llegada a España para defender la Segunda República era impresionante. Conservaba la energía de todo un regimiento.

Después de la comida en el restaurante El Cid la llevé a una cita, a un hotel de Madrid. Ella había quedado con Santiago Carrillo. Se habían visto en París, pero no estaban juntos en las calles de Madrid desde 1936; entonces en una ciudad sitiada por el fascismo  donde eran dos jóvenes soñando un mundo sin Franciscos Francos.

La acompañé hasta la cafetería del hotel y allí estaban Carrillo y su mujer. Saludé y me fui imaginando la conversación que estaban a punto de mantener.Me fui a casa y abrí el libro “Roja primavera”, la biografía de esta descendiente de aragoneses que hizo de su vida un ejercicio de lucha hasta su último suspiro que ha llegado en un momento de la historia en que son especialmente necesarias mujeres como ella. Ahora a nosotros nos toca construir nuestra roja primavera.

2 pensamientos en “Lise London: hasta siempre “Roja primavera”

  1. Conocí de ella por Irene Falcón, cuando nos habló de Arthur London y de Ernest Geminder, y de la represión estalinista de la dirección del partido comunista checo, tras la SGM, y ellas “rojasconcuñadas” ambas, Lise e Irene. ¡Qué vidas!

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