La insoportable levedad de nuestra democracia (y nuestra transición)

Fraga, seguido de Moratino, desciende de un avión oficial en Guinea Ecuatorial

Fraga, seguido de Moratinos, desciende de un avión oficial en Guinea Ecuatorial

Veo un grupo de “líderes” sociales españoles que han acompañado el presidente José Luís Rodríguez Zapatero al desayuno católico que compartió con Barak Obama. En un plano del reportaje distingo a Pedro J. Ramírez, el gran periodista que dio una portada al hombre condenado por vender los explosivos de los atentados de Atocha, Emilio Suárez Trashorras, para decir que era víctima de un golpe de Estado e insinuar que el 11M podía haber sido promovido por el PSOE para dar un vuelvo electoral.

Durante cuatro años Pedro J. Ramírez utilizó su periódico para señalar hacia otro lado, lavarle la cara a José María Aznar y sus chicos y de paso aumentar las ventas a costa de construir una de las mayores mentiras mediáticas de la humanidad. En una democracia de derecho (y de hecho) su vulneración del rigor informativo y su manipulación de una tragedia de tales dimensiones habría tenido consecuencias penales. Pero no sólo no ha sido así, sino que recibe premios como lo es la invitación a acompañar al presidente del Gobierno a un gran encuentro político internacional.

En su novela La insoportable levadad del ser MIlan Kundera utiliza para determinar el modo de vida de sus personajes la teoría del eterno retorno. Si la aceptamos eso quiere decir que a partir del big ban cada uno de nuestros actos se repretirá eternamente y si esta es la primera vez que se llevan a cabo tenemos la inmensa responsabilidad de ser éticamente estrictos. Si no es así nuestras actitudes mueren al momento y su peso es más leve.

La convivencia en democracia con quienes la atacan, la deterioran o directamente la rechazan se convirtió en cultura política institucional durante los años de la transición. La falta de consecuencia de esos comportamientos se ha institucionalizado en nuestra sociedad. Lo mismo va Pedro J. Ramírez en el avión del presidente a USA, que Manuel Fraga (con sombrero de capataz colonial) desciende de un avión oficicial en el que Moratinos iba de visita oficial a Guinea Ecuatorial.

En otra democracia, nacida de un transición fundada en la justicia, a Zapatero lo debería acompañar un periodista que haya desentrañado una oscura verdad y a Moratinos el responsable de un proyecto de cooperación que ayude a democratizar Guinea. Pero vivimos en esta levedad democrática y para que no se repita eternamente tenemos el deber de esforzarnos para mejorarla.

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