El día que Espe echó a correr hacia el Palacio de la Moncloa

Zapatero había invitado al Palacio de la Moncloa a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el día del sorteo de la Lotería de Navidad. Tenía que hablar con ella de financiación autonómica. Se trataba de que si Espe salía enfadada de la reunión, las portadas con el número del Gordo y las alegrías de los premiados hicieran de sordina hacia la protesta de la presidenta madrileña.

Ayer, si hubiera querido, podía haber dado la rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa diciendo que la oferta de Zapatero era insuficiente, que el Presidente ya lo tenía repartido todo con Cataluña y que como siempre el PSOE castigaba a los madrileños por votar masivamente al PP. Pero entonces ella  dio un giro porque ha decidido dejar de asustar al electorado fuera de Madrid para iniciar una conquista.

Durante las últimas semanas han sido numerosas las ocasiones en las que Esperanza Aguirre se ha drigido directamente a Zapatero para rebatirle cuestiones que tienen que ver con política de Estado. Cada vez que lo hacía, Espe puenteaba a Mariano Rajoy al que se quitaba de en medio y ella aparecía como la oposición al Presidente del Gobierno. Ese trabajo que ella tiene tan bien diseñado iba a menudo acompañado de la permanente queja de que Zapatero descuidaba financieramente a los madrileños.

Pero ayer no fue así. El ruido mediático de la lotería navideña no ha tenido que ocultar una comparecencia bronca de la presidenta Aguirre en el Palacio de la Moncloa, porque ella ha hablado favorablemente del plan de financiación autonómica del Gobierno. Quizá ella calculó que el ruido de los niños de San Ildefonso podía servir para experimentar la posibilidad de no enfrentarse siempre al Gobierno de Zapatero y demostrar tener cintura, que es lo que se espera de una política de Estado. Quizá una encuesta le haya dicho que ese permanente enfrentamiento puede servirle para hacer populismo madrileño pero no para otro tipo de aspiraciones políticas.

Pero ha nacido una nueva Esperanza (quién lo diría) que ha comenzado a comportarse como una política de Estado. Su proyecto de desprestigio y desplome de los servicios públicos madrileños ya está a pleno rendimiento así que se puede relajar y mirar más allá del ombligo madrileño. Ayer nació una candidata.

(Posdata: Observar cómo Zapatero ordena las comunidades autónomas según sus preferencias electorales. Primero los andaluces y los catalanes y después los madrileños).

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