El aullido de los lobos y el silencio de los corderos
El Gobierno anuncia que retrasa la edad de jubilación “porque no queda más remedio”. Los trabajadores vamos a tener que cotizar más años para disfrutar de una derecho que habían conquistado para nosotros nuestros antepasados, con mucho esfuerzo y sufrimiento. El neoliberalismo aprovecha las crisis para recuperar el terreno perdido y esta larga y dura depresión económica es una oportunidad.
Lo que parece francamente cuestionable es ese “no queda más remedio”. El Gobierno tenía otras opciones y por eso es difícil entender por qué ha elegido aquella que menos molesta a quienes tienen más ingresos. Si se trata de financiar el fondo estatal de pensiones se podría por ejemplo subir los impuestos a quienes más ingresos tienen. Pero por lo visto es imposible tomar una medida semejante; un enfado de los ricos parece mucho más temible que otro de una clase trabajadora resignada.
Y es ahí donde más perplejidad produce la respuesta de los dos princiales sindicatos. Mientras Zapatero les promete más participación institucional ellos se quejan de la política del Gobierno pero sólo con el discurso y no con el curso. Me recuerda a los años en los que fueron privatizados millones de pesetas de empresas públicas y a pesar de la pérdida de patrimonio y derechos que aquello suponía para los trabajadores no hubo una huelga general o indefinida para conbatir esa política regresiva. Ahora parece igual. En diciembre pasado se manifestaron los dos sindicatos mayoritarios para pedir que no se aprovechen de la crisis. Pero por ahora, la respuesta al retraso en la edade de jubilación parece una forma de silencio propia de los corderos.
POSDATA: Un diputado o una diputada tienen que trabajar 12 años en el Parlamento para tener garantizada la pensión máxima. Un ser humano extraparlamentario necesita tres veces más (35 años) ¿No había en la Constitución un texto sobre la igualdad o algo parecido?
2 de Febrero de 2010 a las 11:39
¡¡¡Te quiero!!!