Los ricos harán un cielo laboral a los parados

En el pasado ejercicio fiscal fueron más de 700.000 las declaraciones de hacienda individuales, de ciudadanos y ciudadanas, que superaban unos ingresos anuales de 60.000 euros. Si el Gobierno por fin se rersponsabiliza de la respuesta contra la crisis y aumenta la presión fiscal, ese colectivo será que el proporcionalmente tendrá que asumir la factura de la protección que necesitan miles de ciudadanos para no verse abocados a la exclusión social por falta de ingresos.

Aunque la afirmación del Ministro de Fomento, José Blanco, podría ser un globo sonda, inmediatamente el Partido Popular a salido a defender la actual “despresión” fiscal con la afirmación de que si el Gobierno toma esa medida a quienes estará perjudicando principalmente será a los parados. Asegura el popular González Pons que sería “un hachazo en la médula espinal de la clase media”.

El verdadero problema de la derecha patria, con respecto a este posible cambio en la fiscalidad, es que durante los últimos años las políticas fiscales han respondido a sus intereses. La caída del muro de Berlín tuvo entre sus consecuencias el empuje neoliberal y la presión fiscal que construyó la socialdemocracia para vacunar a la sociedad de mercado contra los conflictos sociales que generaba la lucha de clases.

Así que el miedo del PP, de CIU y de otros grupos de poder de la derecha es que la sociedad viva la reversibilidad de la despresión fiscal y adquiera el aprendizaje de subir los impuestos a quienes más ingresos tienen.

Pero lo lamentable de la postura popular ha sido tratar de enfrentar a los parados con una medida que va a mejorar su posibilidad de que el Estado pueda garantizar y alargar sus prestaciones. Resulta que cuantos más recursos tengan los ricos mejor para los desempleados. Parece una cuestión de fé; algo así como decir que los adinerados van a construirles un cielo laboral a los parados.

Quizá los populares convoquen una manifestación de parados contra el aumento de la presión fiscal a los que más dinero ingresan. Así podrían presionar al Gobierno para que las fortunas puedan volver a calentar la bolsa y explote una nueva crisis, o lo que sea esto, que les permita a los parados seguir siéndolo.

Hasta ahora las medidas del Gobierno Zapatero han sido subir los impuestos del tabaco o la gasolina y repartir la factura de la crisis entre el común de los mortales. Pero el mes de septiembre y octubre va a aumentar considerablemente el número de parados (fin de los contratos veraniegos) y hay que buscar recursos para abonar esa creciente factura. Así que el Gobierno se puede ver en la necesidad de legislar como si todavía existieran las clases sociales. Ya era hora de que la política legisle la realidad.

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