En el país en el que murió la inteligencia reina la ladrillomanía
Según los datos del instituto europeo de estadística, Eurostat, vivimos en el país de la zona euro cuya economía es más dependiente de la construcción. Si la media de la actividad relacionada con el ladrillo en el Producto Interior Bruto de la Unión Europea es de 5,8% en el Estado de esta parte de la península ibérica es del 10,8%.
La estructura y la infraestructura económica de un país es una representación de su historia, su cultura y de las decisiones políticas de sus dirigentes. En la radiografía del siglo XXI todavía es posible ver la silueta del militar Millán Astray, el padre fundador de la patria franquista que resumió su idearío político en el grito de “¡Muera la inteligencia!”.
La dictadura franquista construyó un modelo económico ajeno a la inteligencia. Precisamente lo que eliminó el general golpista Francisco Franco al reprimir a la Segunda República fue un modelo en el que la enseñanza sería el principal motor de la sociedad.
Y en las últimas décadas de democracia se ha consentido la perviviencia de ese modelo que nos hace aparecer en el primer puesto europeo en dependencia del ladrillo y en los últimos en inversión en educación; un modelo que sólo puede cambiar con una fortísima inversión en la enseñanza y que nadie hasta ahora ha sabido ni querido asumir con responsabilidad.
27 de Julio de 2009 a las 0:37
Llamar al general (¿golpista?) Mill´´an Astray “Padre de la Patria Franquista´´ requiere de una explicaci´´on (a mi juicio) auxiliar que lo demuestre, o al menos aclare la hip´´erbole; de lo contrario se convierte en otra m´´as de las expresiones -tan al uso en nuestros d´´ias- confusas en rigor hist´´orico. Dar por supuestas afirmaciones triviales induce com´´unmente a error en las Ciencias L´´ogicas y Formales. Quiz´´as v.g. en la Historia deber´´ia aplicarse tambi´´en.