Los caminos del neoliberalismo son insospechados
La bajada de sueldos a los funcionarios es una nueva fórmula para adelgazar el Estado y no se trata de algo coyuntural. Los sabuesos del neoliberalismo tenían un objetivo claro con esta crisis y ya tienen experiencia en que las catástrofes económicas permiten cambiar las reglas del juego a su favor.
Pasó a principios de los 90, cuando nuestra sociedad despertó del éxtasis de los Juegos Olímpicos y la Expo Universal y unos meses después, el entonces ministro de economía Pedro Solbes, comenzó con los recortes sociales; terminó con buena parte de la financiación a los desempleados, redujo el tiempo de subsidio por desempleo y en el nido de esa crisis nació el Tratado de Maastricht, que preparó las bases para que billones de pesetas fueran privatizados en toda Europa.
Ahora viene esta primera crisis del siglo XXI y los sabuesos vuelven de nuevo a la reconquista: privaticemos las cajas de ahorros, reformemos el mercado laboral, pongamos a dieta al Estado,…
Lo que es un poco incomprensible es la incapacidad de nuestro Gobierno para pelear por otra salida diferente a la crisis. (La palabra “Socialista” tiene previsto reunirse esta semana con el presidente Zapatero. Veremos que pasa).