Que tras el fin de la opulencia no construyamos el año del cangrejo

En este año que acaba hemos terminado de constatar que somos hormigas de los mercados, colaboradores de sus peores impulsos, legitimadores de sus desmanes; trabajamos para las agencias de calificación, para sus empresas de piratería financiera, para los banqueros que conocemos o desconocemos y a los que encumbramos.  Podemos ser más o menos críticos, más o menos políticos, más o menos combativos pero colaboracionistas al fin y al cabo.

Podemos llamarle “qué voy a hacer si no”, podemos envolverlo o desenvolverlo, intelectualizarlo con un discurso más o menos opuesto pero hay cuentas en bancos, consumo de cervezas que pertenecen a multinacionales, de tabaco, del gasoil o de la gasolina que causa guerras, que encarga armas, que moviliza ejércitos.

Podemos cargar gasolina procedente de una invasión armada para desplazarnos camino de una manifestación contra ella; podemos ser diputados de izquierda y tener los ahorros en un banco del OPUS, podemos ser nuestro amigo y nuestro enemigo, tener un discurso que es la oposición de nuestro curso, hablar de cuentos y vivir con cuentas. Nos han metido un caballo de Troya en el cerebro que cabalga a lomos de nuestro miedo.

Se derrumbó el muro de Berlín y las distintas izquierdas empequeñeceron sus discursos, sus proyectos, su forma de imaginar otra sociedad. Aceptamos el terreno de juego de este capitalismo de salón y nos atrincheramos a que no nso quiten la educación, a que no nos quiten la sanidad, a que no nos quiten. Jugamos dentro de la lógica del recorte, de su lógica, de sus límites. Por eso la gestión política de la derecha, sus medidas que agreden a la sociedad parecen a-ideológiocas, parecen ocurrir dentro de la normalidad y a eso se debe el desconflicto en el que se mueven.

Necesitamos otro marco en el que pintar el futuro, desde el que imaginarlo; otro lenguaje, otro proyecto. El fin de la opulencia exige nuevas respuestas que acaben con ese caballo de Troya que nos habita. Es necesario para que 2012 no sea el año del cangrejo; ese en el que la humanidad puede comenzar a dar saltos hacia el pasado. Se trata de una posibilidad sostenida por nuestro miedo, ese enemigo que tenemos en casa. Como decía José Saramago “sólo cambiaremos la vida cuando cambiemos de vida”. Así que no nos queda más remedio que transformarnos en individuos sostenibles, un reto que debe nacer de la coherencia y el compromiso en el que aumente el productor interior bruto de felicidad.

Duelo de procesos, eclipse de juicios

El juez que instruye el caso Urdangarín ha señalado hoy la fecha en la que el yerno del rey Juan Carlos tendrá que declarar acerca del destino de varios millones de euros de dinero público que gestionó. La fecha en la que tendrá que acudir al juzgado es el 6 de febrero. El destino ha querido que en esos mismos días se esté celebrando uno de los juicios que más tinta hará correr: Baltasar Garzón estará siendo juzgado por su intento de investigar los crímenes de la dictadura militar del general Francisco Franco.

Los astros se han alineado en el universo judicial para producir este eclipse de juicios que van a arrastrar una impactante atención mediática internacional y que el destino ha querido que se solapen para mezclar sus impactos y ensordecerse mutuamente.

Hay un poder que detentan los jueces y que no está estipulado en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Tiene que ver con el impacto social y mediático de su trabajo. El juez que hoy ha anunciado la comparecencia de Iñaki Urdangarín sabe que la publicidad de esa decisión será portada de todos los periódicos mañana, que hoy abrirá todos los informativos de televisión y que las redes sociales van a arder con la noticia. Su poder no es sólo ese; se le añade el de la oportunidad, tanto en el momento en que anuncia una comparecencia como en el que fija que se ha de celebrar.

La coincidencia de los juicios de Urdangarín y Garzón o el anuncio ayer mismo del de Pepe Blanco no parecen una secuencia casual. Repasemos un poco. Aquí a la izquierda puede verse la portada del diario ABC del 31 de marzo de 2006. Vemos la fotografía en la que Zapatero y Artur Mas se felicitan por la aprobación del estatuto que definía a Cataluña como una nación. Un día antes había “saltado” el caso Malaya, cuando la policía por una orden judicial comienza los artestos y registros en torno al caso de corrupción del ayuntamiento de Marbella. Se trata además de un caso que tiene importantes intereses en la llamada prensa del corazón lo que va a hacer que el impacto negativo para el Gobierno de la aprobación del Estatut catalán se vea eclipsado por el inmenso ruido mediático marbellí. Quien dio la orden de la redada parece que lo hizo en un momento sumamente adecuado.

Podemos pensar que se trata de un caso aislado pero el ABC tiene un buena hemeroteca y nos permite visitar otra de las redadas escándalo más importantes de los últimos años para ver con qué coincidió. Se trata del caso de Forum Filatélico. Sigue leyendo

El PP de castellón mantiene la calle de un filonazi

Serrano Suñer rodeado de un grupo de oficiales nazis

Serrano Suñer rodeado de un grupo de oficiales nazis

El Partido Popular de Castellón ha querido mantener una calle al amigo y colaborador del nazismo, Ramón Serrano Suñer. Parece mentira, pero no lo es, que un partido que accede al poder mediante unas elecciones democráticas mantenga honores públicos a un hombre que entre sus acciones en pro del fascismo fue uno de los responsables de la deportación de 14.000 ciudadanos españoles republicanos a los campos nazis. http://bit.ly/rTiwIJ

En la foto junto a Heinrich Himmler, jefe de las SS y responsable directo del asesinato de cientos de miles de seres humanos.

Europa sin Momo, bajo el gobierno de los hombres grises

En la novela Momo (1973), de Michael Ende, el mundo se ve trastocado por la dictadura de los hombres grises que imponen su cultura del tiempo. Bajo el imperio del ahorro de horas, minutos y segundos las personas pierden su humanidad, dedicadas a acumular más y más y se olvidan de las cosas que realmente le dan sentido a la vida y a la existencia colectiva. Los hombres grises se han hecho con el poder absoluto y se fuman las flores del tiempo que el resto de los humanos están ahorrando. Son adictos al tiempo de otros sin el que no serían nada.

El autor de La historia interminable publicó Momo en el año 1973, coincidiendo con la crisis del petróleo, otro momento en el que el mundo vivió un encogimiento para que luego se beneficiaran los de siempre. La sensibilidad de un escritor, de un poeta, puede ser el mejor sismógrafo que anuncie inminentes o futuras convulsiones de la sociedad.

Nueve años antes, Herbet Marcuse había escrito El hombre unidimensional (1964); en el que alertaba de la implantación de una sociedad donde el ciudadano se cosifica, dejando de ser sujeto para ser objeto: obediente, sumiso, acrítico. Marcuse, que se convirtió para una generación en un símbolo de la cultura revolucionaria, dio el mismo grito al analizar los procesos sociales y entender que en la sola satisfacción de las necesidades básicas se escondía una trampa. Sigue leyendo

El parto constitucional o por qué el centró político está a la derecha

La serie documental sobre la transición realizada por la periodista y subdirectora de El Mundo, Victoria Prego, es la versión oficial de los años en los que recuperamos la democracia. Se trata de un momento histórico que sus padres han convertido en “espíritu”, algo así como una llama magna incombustible que flota sobre nuestras cabezas.

Cuando la serie que produjo TVE alcanzó el relato de la Constitución del primer parlamento tras las elecciones de 1977 el relato de la periodista aseguraba que por fin “todas las ideas” habían llegado al Congreso de los Diputados. De ese modo se creaba el espejismo de que la democracia fue plena desde que dio sus primeros pasos.

La misma periodista que mostraba a un rey Juan Carlos leyendo cada mañana periódicos tabloides europeos había alejado su relato de la verdad para convertirlo en marketing político. A las elecciones de junio de 1977 no pudieron presentarse numerosos partidos políticos que no fueron legalizados. Ninguna de las 82 fuerzas políticas que concurrieron a los comicios llevaba en sus siglas alguna alusión a la república. Diferentes partidos republicanos que tramitaron su legalización recibieron como respuesta del Ministerio de la Gobernación “ser contrarios a la forma de Estado”. ¿Qué forma de Estado era esa si aún no se había aprobado la Constitución? Sigue leyendo