Hay que prepararse por si llueve mierda

Hubo un tiempo en que mi padre leía muchos textos de psicoanálisis, analizaba garabatos y utilizaba numerosas parábolas para explicar la realidad. Esta es perfecta para el nuevo tiempo político que comenzó ayer.

A finales de noviembre una bandada de pájaros inicia su migración desde las tierras del norte de Alaska hacia el centro del continente americano.  Por alguna razón han retrasado su partida y el invierno está avanzado. El aire es frío y a veces les cuesta respirarlo, agitando fuertemente las alas y tratando de introducirlo por los orificios del pico para que no llegue tan frío a sus pulmones.

Cuando llevan tres horas de vuelo una de las aves se siente especialmente cansada y decide detenerse para reposar. Le anuncia a la compañera que vuela a su lado que va a descender hasta uno de los árboles que en ese momento están sobrevolando y que después de un rato los alcanza. Sale de la formación y desciende hasta un frondoso arce que tiene las ramas cubiertas de nieve.

Busca un hueco bajo la copa en el que se encuentra perfectamente cubierto y se detiene sobre una pequeña rama. Se acurruca contra el tronco para evitar el viento helado y allí comienza a relajarse, respira tranquilamente hasta que sin darse cuenta se queda dormido.

Dos horas después abre los ojos y lo primero que siente es una enorme sensación de frío. Se siente descansado pero nota la urgencia por entrar en calor alzando el vuelo. Da unos diminutos pasos laterales sobre la rama para tener un ángulo desde el que despegar pero cuando quiere mover las alas no puede hacerlo; las nota pegadas a su cuerpo y cuando gira la cabeza se da cuenta de que se han helado y no puede separarlas del cuerpo. Sigue leyendo

La participación electoral de la derecha española, una cuestión de fe

Mariano Rajoy levita hacia el 20N

A menudo surgen discusiones acerca de las razones que se esconden tras el comportamiento electoral de la izquierda; sus votantes analizan la acción política de quienes les representan y toman decisiones. Se trata del trabajo que hace la razón con respecto a la ideología. Y eso provoca muchas veces un descenso en la participación.

En el caso de la derecha que articula el nacionalismo español su comportamiento tiene más que ver con la fe que con la ideología. La única forma de interpretar los hábitos de su electorado es entendiendo que su práctica política tiene que ver directamente con la religiosidad, con una forma de creacionismo según el cual hay una voluntad llamada España, que nos ha creado a todos y hace de nosotros lo que dictan sus designios.

Con esa interpretación de “la voluntad de Dios” podemos entender esa lógica incondicional del electorado. La divinidad permite que alcaldes corruptos renueven mayorías absolutas, que muchos de los candidatos a las elecciones del 20N sean quienes gestionaron el atentado del 11 de marzo de 2004 o que su presidente fundador, el ministro franquista Manuel Fraga, sea uno de los progenitores de nuestra democracia. Sólo desde el irracionalidad del mito se puede entender la fidelidad del electorado popular. Y sólo desde la racionalidad delo logos se puede entender el abstencionismo del electorado de izquierdas.

La derecha española y la jerarquía de la iglesia católica han establecido una simbiosis durante cientos de años que les ha proporcionado beneficios a ambos. Eso ha causado que el Partido Popular adquiera hábitos de una religión y que la iglesia católica se pueda comportar como un partido político. La imagen de Mariano Rajoy levitando en las portadas de todos los periódicos en la misma ciudad en la que explotó el escándalo Gürtel es la medida de que la voluntad de Dios lo quiere en la Moncloa.