Con el Supremo hemos topado

La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo se ha negado a revisar la sentencia con la que la dictadura franquista quiso justificar la detención ilegal del poeta Miguel Hernández.  Casualmente otra decisión del alto tribunal perjudica a las víctimas de la dictadura franquista

En las diferentes estructuras del poder judicial español no hay sitio para que los ciudadanos que han padecido los delitos más graves que se conocen tengan acceso a la justicia.  Da lo mismo que sean 113.000 desaparecidos, decenas de miles de bebés robados o miles de hombres y mujeres a los que se les aplicó la Ley de Responsabilidades Políticas (muy recomendable su lectura para entender lo que es hoy este país).  Con ese marco ilegal se fusiló, detuvo, desterró y les expropiaron sus bienes a decenas de miles de personas.

Que tribunales democráticos sean incapaces de enfrentarse a decisiones tomadas por tribunales de una dictadura hace cuestionarse la calidad de nuestro poder judicial. Es preocupante la inoperancia a la hora de juzgar los delitos de la dictadura y la operancia a la hora de aplicar la ley de responsabilidades políticas al juez Baltasar Garzón por cumplir con el deber que tienen los jueces y las juezas de garantizar justicia a víctimas de delitos reales.

También es preocupante el silencio de la política. Que la comisión de justicia del Congreso de los Diputados no haya dedicado una sola sesión al caso Garzón da medida de la dependencia de poderes. Lo que está ocurriendo tiene el beneplácito de las ejecutivas de los dos principales partidos porque si no se habría generado un serio conflicto entre los poderes del Estado.

Cuando Baltasar Garzón abrió la investigación de los crímenes de la dictadura franquista en octubre de 2008, el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo que a Franco ya lo había juzgado la historia. Al final, va a confirmarse su afirmación; las violaciones de derechos humanos de la dictadura no las van a juzgar los hombres.

Posdata: Si los delitos los va a juzgar la historia podemos ir cerrando los juzgados.