Me parece que estamos regresando al siglo XIX

Hace tiempo que el capitalismo aprendió a recuperar el terreno perdido que le había arrebatado a la mano invisible la lucha obrera. La crisis de los setenta fue un buen ejemplo. Aquí tuvimos los Pactos de la Moncloa, que fue la versión ibérica de la lucha contra la recesión, después de que las autoridades económicas del franquismo pensaran que en cuestión de crisis Spain también era diferent y aplicaran remedios que eran consecuencia de una mala interpretación que hizo que el franquismo fomentara la demanda energética mientras el resto del mundo “civilizado” la reducía.

Después se cayó el muro de Berlín y el capitalismo, a principios de los noventa, hizo un ensayo de lo que está ocurriendo hoy. Eso llevó al entonces titular de economía, Pedro Solbes, a recortar la duración del subsidio por desempleo, a correr el rumor de que era importante hacerse planes de pensiones privados por si las moscas. Y como consecuencia la Unión Europea selló el Tratado de Maastricht, por el cual fueron privatizados billones y billones en empresas públicas que pasaron a manos privadas porque “el Estado era un lastre para la economía”. Sigue leyendo

La larga lucha por la libertad de José María Aznar

Veo a José María Aznar en su lucha contra el castrismo y me emociona profundamente la larga trayectoria de este defensor de la libertad. Especialmente hizo mucho por ella cuando gobernó España con mano de hierro, en los años en los que una mayoría absoluta le permitió quitarse la piel de cordero que tanto le había molestado, cuando tuvo que llegar a la Moncloa con el apoyo de los que no hablaban castellano. 
Cómo olvidar esos años en los que el Ministerio de Cultura y Educación, capitaneado por Pilar del Castillo, financiaba con dinero público a la Fundación Francisco Franco. O su oficina para atender a los familiares de los muertos de la división azul, que ayudaron a Hitler en el frente soviético, mientras les negaba ese derecho a los familiares de los desaparecidos republicanos con el argumento de que la sociedad española había decidido mirar hacia el futuro. O su anuncio en el verano de 2003 de que iba a leer en sus vacaciones uno de los libros de cabecera del revisionismo patrio (de cuyo nombre no quiero acordarme), que justifica el golpe de Estado franquista. Cosas simbólicamente trascendentes y que dan medida de su amor por la libertad. Aunque no sé si ser anticomunista quiere decir ser demócrata…. me parece que no.

Los caminos del neoliberalismo son insospechados

La bajada de sueldos a los funcionarios es una nueva fórmula para adelgazar el Estado y no se trata de algo coyuntural. Los sabuesos del neoliberalismo tenían un objetivo claro con esta crisis y ya tienen experiencia en que las catástrofes económicas permiten cambiar las reglas del juego a su favor.

Pasó a principios de los 90, cuando nuestra sociedad despertó del éxtasis de los Juegos Olímpicos y la Expo Universal y unos meses después, el entonces ministro de economía Pedro Solbes, comenzó con los recortes sociales; terminó con buena parte de la financiación a los desempleados, redujo el tiempo de subsidio por desempleo y en el nido de esa crisis nació el Tratado de Maastricht, que preparó las bases para que billones de pesetas fueran privatizados en toda Europa.

Ahora viene esta primera crisis del siglo XXI y los sabuesos vuelven de nuevo a la reconquista: privaticemos las cajas de ahorros, reformemos el mercado laboral, pongamos a dieta al Estado,…

Lo que es un poco incomprensible es la incapacidad de nuestro Gobierno para pelear por otra salida diferente a la crisis. (La palabra “Socialista”  tiene previsto reunirse esta semana con el presidente Zapatero. Veremos que pasa).

Obama desvelado por el déficit público en España y Zapatero responde: “Yes, we can”

Señoras y señores, échense a temblár. Cuando alguien se plantea meter la tijera a las prestaciones sociales idea cómo hacer una carambola para que toda la responsabilidad no sea propia. Así que nuestro Gobierno parece haber recurrido a Obama. Apenas tres días después de que el vicepresidente de los USA Joseph Biden visitara a José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente Obama le pide al Gobierno español que tome medidas decididas para terminar con el déficit y ajustar la economía.Y Zapatero responde: “Yes, we can”.

Imagino que Obama llevaba días sin dormir, preocupado por el gasto en los subsidios del paro, por lo carísimo que es el despido en España pudiendo ser gratis o casi, si alguien lo legisla, y que para reconciliar el sueño llamó a las cuatro de la mañana, hora de Washington, a Zapatero, para pedirle ese somnifero infalible que se llama: cumplir los criterios del neoliberalismo. Prefiero pensar eso que pensar que en una reunión con el vicepresidente Biden alguien pidió respaldo para poner en marcha la tijera del recorte social y que fuera alguien como el presidente Obama, para que parezca una necesidad razonable.

Pero lo que realmente espero es que Zapatero le copie a Obama algunas cosas: que suba la presión fiscal a quienes más dinero tienen e ingresan (subida de un 4% del tramo máximo en los USA) y que amenece a los especuladores patrios con perseguirlos aunque se escondan en el IBEX 35, como dijo Obama el pasado mes de abril hacia quienes inestabilizan economías desde Wall Street. ¡A ver si we can!

Setenta años sublevados

Mariano Rajoy ha vuelto a confirmar algo que en algunos ámbitos es una creciente sospecha: el Partido Popular lleva 70 años sublevado. El dirigente conservador ha afirmado que: “Camps será el candidato, diga lo que diga la justicia”. Pues eso, que no van a tolerar los de la calle Génova que un juez encuentre delitos en la relación de Francisco Camps con la trama Gürtel y los juzgue, porque estaría auxiliando a la rebelión. Una declaración así, en una democracia como es debido, debería ser la despedida de su carrera política. Pero aquí, en el postfranquismo, no tendrá consecuencias.