El aullido de los lobos y el silencio de los corderos

El Gobierno anuncia que retrasa la edad de jubilación “porque no queda más remedio”. Los trabajadores vamos a tener que cotizar más años para disfrutar de una derecho que habían conquistado para nosotros nuestros antepasados, con mucho esfuerzo y sufrimiento. El neoliberalismo aprovecha las crisis para recuperar el terreno perdido y esta larga y dura depresión económica es una oportunidad.

Lo que parece francamente cuestionable es ese “no queda más remedio”. El Gobierno tenía otras opciones y por eso es difícil entender por qué ha elegido aquella que menos molesta a quienes tienen más ingresos. Si se trata de financiar el fondo estatal de pensiones se podría por ejemplo subir los impuestos a quienes más ingresos tienen. Pero por lo visto es imposible tomar una medida semejante; un enfado de los ricos parece mucho más temible que otro de una clase trabajadora resignada.

Y es ahí donde más perplejidad produce la respuesta de los dos princiales sindicatos. Mientras Zapatero les promete más participación institucional ellos se quejan de la política del Gobierno pero sólo con el discurso y no con el curso. Me recuerda a los años en los que fueron privatizados millones de pesetas de empresas públicas y a pesar de la pérdida de patrimonio y derechos que aquello suponía para los trabajadores no hubo una huelga general o indefinida para conbatir esa política regresiva. Ahora parece igual. En diciembre pasado se manifestaron los dos sindicatos mayoritarios para pedir que no se aprovechen de la crisis. Pero por ahora, la respuesta al retraso en la edade de jubilación parece una forma de silencio propia de los corderos.

POSDATA: Un diputado o una diputada tienen que trabajar 12 años en el Parlamento para tener garantizada la pensión máxima. Un ser humano extraparlamentario necesita tres veces más (35 años) ¿No había en la Constitución un texto sobre la igualdad o algo parecido?

El PP granadino ha dicho que la búsqueda de Lorca ha sido sólo hacer unos agujeros

El presidente del PP de Granada, Sebastián Pérez, ha criticado a la Junta de Andalucía con el argumento de que la búsqueda de los restos del poeta Federico García Lorca ha sido sólo “abrir agujeros”. Hace apenas tres semanas que pidieron públicamente la dimisión de la consejera andaluza de Justicia, Begoña Álvarez, por haber gastando 60.000 euros para encontrar una lata de refresco y dos de conserva.

Más allá de que la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía ha cometido serios errores en la búsqueda de esa fosa, el Partido Popular granadino está insultando sin tapujos a las víctimas del franquismo. ¿Dirían los líderes populares que la policía que buscó en un vertedero los restos de Marta del Castillo se dedicó a “remover basura” o que los responsables de la búsqueda, que han gastado decenas de miles de euros, como es su deber, para tratar de localizar sus restos, se han dedicado a remover latas?

Los estatutos del Partido Popular dicen en su artículo tercero que se trata de una organización política que se solidariza con las víctimas de la violencia de cualquier signo. Pero deben estar escrito en papel mojado, porque con respecto a las víctimas del franquismo los incumplen permanentemente; salvo que las violaciones de derechos humanos cometidas por el franquismo no los consideren violencia o que piensen que simplemente le estaban dando su merecido a quien correspondía.

Pero lo peor es que no hay una respuesta de otro sector político que invite a corregirse al líder popular granadino y deje en evidencia su falta de humanidad y el entumecimiento de su escueta musculatura democrática.

La izquierda; la social, la cultural, la política, guarda demasiados silencios, apenas responde. Las víctimas del franquismo todavía tienen miedo, temen, se esconden, están en una lata esperando a que un día una ciudadanía verdaderamente responsable del progreso y la justiciasocial, como la que existió en la Segunda República, abra la lata donde se conserva una práctica progresista sin conservantes, espesantes ni aromas artificiales. Mientras eso no ocurra el Partido Popular seguirá pisoteando las huellas de los hombres y las mujeres que más han hecho por nuestra democracia. Y a la vez se les llenará la boca autodefiniéndose como los demócratas.

El neoliberalismo madrileño, la desigualdad y el corredor de la suerte

El proyecto neoliberal de Esperanza Aguirre es una apisonadora. Más de 7.000 personas se han quedado en una lista de “Espe-ra” en la Comunidad de Madrid que querían matricularse en centros oficiales de formación para adultos para obtener títulos oficiales de primaria y secundaría. La educación pública, que es un elemento fundamental en la igualdad de oportunidades no es para todos.

Todas esas personas que por cuestiones sociales no tuvieron la oportunidad de formarse se chocan contra un muro cuando acuden a la administración pública responsable de la enseñanza. Se trata de una política que atenta contra el principio de igualdad, contra la movilidad social y favorable a producir y reproducir una estructura social donde quien ha ocupado el estrato destinado a ser mano de obra barata no pueda aspirar a dejar de serlo.

Esa lista de espera viola derechos humanos fundamentales. Esa lista de espera debería ser anticonstitucional. Esa lista de espera es la organización política de la exclusión, el antiprogreso, la pezuña del lobo que asoma bajo la piel de cordero.

Pero hay una esperanza para los nuevos exluidos. Paralelamente al abandono público de la educación de adultos por parte de los políticos populares crecen y se multiplican los centros privados de educación de adultos. Para acceder a la igualdad hay que pagarla. Y si no se tienen recursos para pagar una academia siempre se puede esperar a que en el corredor de la suerte un juego de azar ocupe el vacío que los neoliberales madrileños no quieren ocupar.

Franco, Acebes y otros que se fueron de rositas

Este vídeo es la declaración que Ángel Acebes hizo el día 11 de marzo de 2004 a las 13 horas. Es bastante patente su insistencia en que no puede haber opción de que ETA no haya cometido los atentados de ese día en Madrid. Insiste e insiste en las evidencias, con la forma que habla de las declaraciones de Otegi o el modo en el que explica cómo ETA reivindica sus atentados. Han pasado unas pocas horas y el PP ya está trabajando para construir la mejor de las versiones posibles de cara a las elecciones.

EL 11 de marzo fue una fecha terriblemente trágica por todo lo que se perdió ese día. Y es lamentable reflexionar sobre la calidad de la democracia que tenemos. Ni Ángel Acebes ni ninguno de los otros Aznar boys han tenido que asumir ninguna responsabilidad por un delito que tiene que ver con la malversación de información pública, un atentado contra la verdad y una conspiración para alterar el resultado de unas elecciones.

La democracia que regresó a España tras la muerte del dictador Francisco Franco tuvo una de sus patas construida con la madera de la impunidad. Esa cultura de la no responsabilidad es como una termina; una vez instalada en la madre comienza a carcomerla creando espacios para que se instalen otras termitas. Así la democracia se hace poco sólida, se vuelve permeable, frágil. Sigue leyendo

El día que España pasó por un escáner de imágenes corporales

En un mundo gobernado a base de sustos la mejor forma de conseguir posicionar un producto en el mercado es hacer creer que elimina una amenaza activa. Puede ser una guerra, para combatir un gran atentado terrorista; puede ser una vacuna, para erradicar una gripe después de que alguien haya convencido a la humanidad de que arrasará con millones de vidas; o un escaner que desnudará a todos los pasajeros de los aeropuertos del mundo e impedirá las miles de amenzas que se ciernen sobrevolando el mundo civilizado.

Se trata de un escáner de imágenes corporales al que le ha hecho la mejor campaña posible un joven originario de Nigeria con una bomba adosada a uno de sus tobillos. Si fuera un comercial de la empresa le esperarían comisiones multimillonarias. Lo que fue una amenaza para un grupo de pasajeros y la tripulación de un avión llegó a los confines del planeta transportado por las portadas de los periódicos, las aperturas de los informativos de radio y televisión y las declaraciones de políticos que tienen que manifestarse inmediatamente acerca de cómo van a reaccionar ante el nuevo susto.

La bomba que llevaba el joven nigeriano atada a su tobillo también era un escaner. Ese pequeño explosivo, independientemente del peligro que pudiera suponer en un vuelo, ha radiografíado el Estado de hipocondria global que sufre el género humano. A veces cosas más o menos pequeñas definen y radiografían toda una sociedad.

Acaba de ocurrir con la querella aceptada por el Tribunal Supremo español, presentada por Falange contra el intento del juez Baltasar Garzón de construir un proceso justo para las víctimas de los miles de asesinatos impunes cometidos por la dictadura franquista. Sigue leyendo

La revolución social de Mariano Rajoy o que no regalen trajes a los descamisados

Mariano Rajoy se está convirtiendo en las últimas semanas en la estela de Evita Perón y aplica sus políticas sin poner límites a su capacidad para el populismo. Lo mismo se viste de cocinero trinca un trozo de tocino para un “descamisado” que utiliza una cola del INEM como fondo para decorar una fotografía en la que denunciar los efectos de la crisis (eso sí; sin señalar a los verdaderos responsables porque son los calentadores del sistema especulativo financiero).

De nuevo el Partido Popular utiliza la doble moral cómo método para defender sus intereses. La fotografía con ese grupo de parados haciendo cola la está protagonizando en primer plano un político que exige el abaratamiento del despido. Esa reivindicación “mariana” no es ni más ni menos que abrir la puerta para que los empresarios tengan mayor facilidad para aumentar esa cola y que los que lleguen a ella tengan menos dinero en el bolsillo, más fragilidad social y mayor disposición a aceptar un trabajo más precario para no ser uno de los colistas del paro.

La imagen de Rajoy sirviendo comida sin duda recuerda al ejercicio de la caridad que han llevado a cabo generaciones de españolas pías y conservadoras. En el jercicio de las bienaventuranzas, alimentaban a los pobrecitos muertos de hambre sin querer cambiar las razones por las que se encuentraban en un comedor social. El auxilio social, las tómbolas benéficas, la utilización de los efectos sin cambiar las causas…

Tenemos una derecha sin límites, de las más incultas de Europa (si no la más) y capaz de cualquier cosa en el nombre de sus intereses. Pero la vida da muchas vueltas y la fotografía de Mariano Rajoy en la cola del paro puede ser premonitoria; ¿un agujero en el tiempo que nos permite ver su futuro cercano?

La presidencia de la Unión Europea, que se acabe la nanodemocracia y que deje de morir la inteligencia

Llevamos tres días del nuevo año y tengo el cerebro saturado de escuchar hablar de la presidencia española de la Unión Europea. La avalancha de marketing político es atronadora; los apóstoles de la nueva salvación continental han salido a predicar la “buena vieja”, rumbo a todos los puntos cardinales. Tanto euroepeismo forzado demuestra todavía el atraso y los efectos de la autarquía patria que coexisten en la cultura política de esta piel de toro donde sigue muriendo la inteligencia.

La Unión Europea ha propiciado el mayor periodo de paz, al menos en su territorio. La norteamericanización de algunos aspectos de la vida política del viejo continente ha llevado a la exportación de los conflictos a tierras lejanas. Si las guerras europeas eran como todas por intereses de finalidad económica eso quiere decir que los europeos de la unión han construido un modelo que produce mayores beneficios que una guerra. Ese es sin duda un gran acierto.

Pero lo que han construido en la Unión Europea es un modelo que minimiza a sus ciudadanos. Si en sus territorios tienen difícil la participación política mucho más compleja es cuando el centro de decisión está a miles de kilómetros, en un país con otro idioma y en una ciudad cuyo sector inmobiliario tiene entre sus principales clientes a los numerosos grupos de presión que son los nuevos señores feudales del viejo continente.

La tromba informativa de la presidencia española habla de muchas cumbres, de lucha antiterrorista global y de mucha actividad. Pero los objetivos de nuestra sociedad ante ese reto deberían ser los de cambiar los indicadores que dicen que el Estado español es en la Unión: el líder europeo en siniestralidad laboral (y donde hay mayor margen de beneficio empresarial), donde los universitarios son los peor pagados (y por eso son los que tardan más en emanciparse), donde más han subido los precios con la llegada del euro (y por eso el que más nuevos multimillonarios ha generado), el que más animales domésticos abandona, el más alejado del protocolo de Kyoto, el que tiene mayor fracaso escolar (que es principalmente un fracaso político), de los que menos invierten en investigación (que sigan inventando ellos), el principal consumidor de cocaína, el que mayor número de desaparecidos por represión política, donde se produce más discriminación de género,…. Sigue leyendo