Tony Blair, una víctima de la guerra de Irak

Aparece en la portada de hoy, de el diario El País, Toni Blair, asegurando no arrepentirse de su papel en el derrocamiento de Sadam Hussein y la invasón de Irak. Me gustaría saber si cuando en su casa ve un informativo en el que aparece una noticia sobre uno de los cientos de atentados con decenas de víctimas que hay en Irak, se siente orgulloso. Para él basta con decir que no previeron una posguerra tan complicada.

Asegura Blair que “en la izquierda, cuando uno gana las elecciones, a veces se toma como prueba indiscutible de que es un traidor”. No le falta razón al líder británico en que mucha gente de izquierdas sospecha de quienes gobiernan y quizá de forma más intensa cuando son compañeros. No le falta razón a esa gente de izquierdas por el hecho de que el poder ha torcido las ideas de muchos líderes y compañeros y esa es la conclusión de una triste experiencia.

Pero los hechos dicen muchas cosas y especialmente los ex presidentes dicen muchas cosas de sus ex presidencias cuando dejan el poder de Gobierno y desarrollan una nueva vida. Blair trabaja ahora para unas cuantas multinacionales, asesorándolas, recuperando favores, contribuyendo a que los nada desfavorecidos multipliquen sus beneficios o laven su imagen. Ninguna de esas multinacionales, que yo sepa, ayuda a paliar el sufrimiento del pueblo iraquí y eso quiere decir que Blair no ha hecho lo que debería hacer alguien responsable (y de izquierdas) por paliar el terrible sufrimiento que han generado sus decisiones políticas a miles de familias iraquíes.

Me llama la atención la pregunta del periodista cuando dice: ¿No cree que sin Irak y la guerra usted sería ahora presidente europeo? Parece, así, que Tony Blair también es una víctima de la guerra de Irak que ha minado su carrera política. ¡Pobrecito! Pero a mí me gustaría preguntarle: “¿No cree que sin Irak y la guerra habría cientos de miles de iraquíes que todavía habitarían este planeta?

La educación española suspende en Europa “por culpa de los inmigrantes y las tentaciones del dinero”

La Comisión Europea ha suspendido al sistema educativo español. Los responsables de la Unión habían definido un horizonte que debía ser alcanzado al menos por el núcleo duro de los quince países para el año 2010. Pero el sistema educativo de este lado de la península ibérica no ha superado la evaluación y ha dejado de nuevo suspendida una de sus asignaturas más importantes.

Según la Comisión Europea existen dos razones fundamentales para la mala calificación de nuestro sistema educativo: la llegada masiva de inmigrantes y el boom económico que empujaba a los jóvenes a alejarse de la enseñanza. Pero el organismo evaluador asegura optimistamente que las últimas reformas educativas darán sus frutos. Curioso ¿no?, resulta que las políticas no son responsables de los servicios públicos.

No estoy seguro pero creo que quizá debería plantearme la posibilidad de cambiar mi residencia e instalarme en Bruselas porque parece que tengo una incapacidad severa para darme cuenta de la realidad que me rodea. Cuando reflexiono o converso con algún amigo acerca de los problemas de la enseñanza me empeñó en responsabilizar a las políticas privatizadoras o al proyecto que tiene la derecha española de convertir la enseñanza pública en un gueto, de precarizarla para forzar la migración de alumnos hacia la enseñanza privada y si puede ser católica pues mejor.

Pero mi diagnóstico ha sido tremendamente erróneo. Quizá debería pedir disculpas públicamente a Esperanza Aguirre y dirigir mis críticas hacia esas hordas de inmigrantes que han invadido las escuelas para deteriorar la enseñanza con su desconocimiento del idioma y su afán por apoderarse de lo que no es suyo. Y como los inmigrantes han generado tanta riqueza también son responsables a fin de cuentas de que miles de jóvenes hayan abandonado las aulas en busca de el Dorado.

Me he permitido un párrafo de ironía poro nada más. Es un escándalo que la Comisión Europea no crítique las políticas que privatizan la principal herramienta que tenemos para consolidar la justicia social y construir una sociedad con igualdad de oportunidades. Pero las instituciones europeas están gobernadas por quienes consideran que el sector privado debe regular los procesos sociales. En cuanto a la culpabilidad de los inmigrantes es un argumento que roza la xenofobia porque si una administración quiere responder a un aumento en la demanda de servicios sólo tiene que hacerlo poniendo los medios necesarios. Y si no quiere, igual es porque pretende convertir los cambios sociales en problemas.

LA CELDA 211 Y LAS CELDAS DEL 11/3

He visto la película de Daniel Monzón, Celda 211; un excelente relato de un motín carcelario y una radiografía de los mecanismos que utiliza el poder en situaciones extremas, de la sabiduría acumulada durante siglos para oprimir, engañar y sostener la estructura social.

La película está rodada en la cácel de Zamora, la misma que durante los años cincuenta y sesenta utilizó el franquismo para encerrar a los sacerdotes disidentes. Primero fueron los nacionalistas, que traicionaban la unidad de España y no reconocían al dictador Francisco Franco como Caudillo por la gracia de Dios. Después llegaron los llamados “curas obreros”, disidentes de la iglesia católica baluarte del franquismo, que renegaron del apoyo a la dictadura y se ocuparon de combatir el injusto capitalismo instaurado por Franco.

La película narra el motín en una prisión y el modo en que los reclusos comunes utilizan a tres presos de ETA como moneda de cambio. Entonces he recordado algo que alguien me contó y que había ocurrido durante el 11 de marzo de 2004 y los dos días posteriores. En las cárceles españolas corrió como la pólvora la versión del Gobierno de José María Aznar acerca de la autoría de los atentados. Los presos comunes se indignaron e incluso en algunas prisiones planearon acciones contra los presos de ETA. En algún caso en Castilla y León tuvieron que ser especialmente protegidos ante la posibilidad eminente de que fueran agredidos y atacados por quienes los responsabilizaban de las 191 muertes de los atentados de Madrid.

Son cosas que no quedarán en la historia salvo que un día alguno de aquellos funcionarios de prisiones decida contarlo o escribirlo. Algo extraño en nuestro país, donde el rito católico de la confesión ha impedido que se generase una cultura de las memoria escrita. Todo se andará.

¿Traicionó Aznar a la familia de Miguel Ángel Blanco?

El atunero Alakrana pone rumbo a un puerto seguro y sus tripulantes, sanos y salvos, se dirigen a casa para reencontrarse con sus familias y recuperarse de unas semanas de alta tensión. Durante los primeros días de secuestro, algunos miembros del partido popular no escatimaron en ataques al Gobierno al que llegaron a acusar de traición a las familias de sus tripulantes. Ahora que todo ha terminado arrecian las críticas.

Los casos de secuestro son difíciles, especialmente cuando una excepción en los límites legales puede salvar la vida de quienes lo padecen. El debate se define entre la posibilidad de olvidar momentáneamente la legalidad o la de no hacerlo; entre permitir que los secuestradores se salgan con la suya por tratarse de una excepcionalidad o mostrarse inflexible porque la ley es la ley y no hay que crear un solo precedente.

Las críticas del Partido Popular al Gobierno me hicieron recordar lo ocurrido con el secuestro de Miguel Ángel Blanco. El Gobierno de José María Aznar fue inflexible y no aceptó la petición de sus secuestradores que lo asesinaron cuando se cumplió el plazo de 48 horas que ellos mismos habían anunciado.

Unos meses después ese mismo Gobierno realizó algún acercamiento de presos de ETA, dentro de las negociaciones (ellos las han llamado conversaciones indagatorias) que el Gobierno popular que Aznar llevó a cabo en 1998, cuando José María dijo aquello de “movimiento vasco de liberación nacional”. Y yo me pregunto: ¿los mismos que llamaron traidor al Gobierno de Zapatero porque no negociaba con los secuestradores del Alakrana llamarían traidor a Aznar por no haber cedido en el caso de Miguel Ángel Blanco?

¡Una asignatura que se llame consenso YA!

Acaba de ser elegido el nuevo presidente de Radio Televisión Española. El método es bastante criticable, si tenemos en cuenta que representantes del PSOE y del PP, sin contar con otros grupos políticos (que también representan contribuyentes), ni profesionales del periodismo o los mismos trabajadores del Ente, llegan a un acuerdo con criterios electoral-políticos y no de otro tipo. Luis Fernández hizo un buen trabajo pero ha evitado quemarse llegando a gestionar una televisión pública sin publicidad y con pocos medios estatales.

El nuevo presidente, Alberto Oliart, llega avalado por una importante carrera en el franquismo que continuó en la democracia y que le ha llevado a ser nombrado, ya octogenario, la cabeza de una organización que recientemente prejubiló a cientos de trabajadores y trabajadoras.

La principal cualidad para su nueva responsabilidad al frente del medio de comunicación público más importante del Estado español es que se trata de una persona de consenso. Eso es lo que han destacado los dos partidos mayoritarios y algunos medios afines. Y esa es una de las palabras mágicas en nuestro país y que tanto daño ha hecho a los más humildes, a los más débiles, las víctimas de las largas injusticias.

El consenso es una religión que tiene cientos de sacerdotes y sacerdotisas en todas las cámaras parlamentarias, en muchas de las tertulias mediáticas, en lo que se llaman hombres y mujeres de Estado; especialmente en esos que han sabido beneficiarse de un acuerdo y lo han vendido como un beneficio colectivo.

Somos posiblemente el número 1 del G-8 del consenso. Si no tuviéramos todo el consenso que tenemos saldríamos en aviones y trenes cunda a otros países para robarlo a punta de lo que fuera. Tenemos que reconocerlo y dejar de ser consensuadores anónimos. Sabemos que es así; especialmente si partimos de la idea, prefabricada por la jerarquía católica, de que somos una sociedad predestinada a matarse, a arrancarse los ojos y el consenso nos civiliza, nos pacifica, no permite seguir viviendo juntos, nos hace mejores.

El consenso se intenta vender a la ciudadanía como algo que flota libre en el aire, un valor absoluto, independiente, cargado de razón y sólo unos pocos son los elegidos para volar hasta él e impregnarse de sus virtudes. Pero da la casualidad de que, entre generalmente y siempre, ha beneficiado a aquellos que ocupan la cima de la pirámide social. La derecha hace una cesión y a cambio recibe una concesión. Se repite en la historia de este país y ha servido por ejemplo para dejar en nuestras calles a miles de asesinos y torturadores sueltos tras la muerte de Franco, que hoy pueden permitirse gritar en las manifestaciones del PP “Asesinos” y no tienen que atravesarse el pecho con la punta del dedo porque pueden señalar a otros lugares desde los burladeros construidos para ellos por el consenso de la transición.

Ese consenso del que Alberto Oliart tiene los bolsillos llenos es sobre todo una forma de no molestar a nadie; a nadie de los dos partidos que lo han elegido, quiero decir. Tampoco es especilamente democrático el método, puesto quequienes sostienen con sus impuestos esa televisión no son exclusivamente los veinte millones de votantes PSOE-PP.

Pero esto es lo que hay; un abogado del Estado del Tribunal Supremo franquista para dirigir la radiotelevisión pública del siglo XXI. Y todo por consenso. Tan importante es que por lo visto hay la facultades de ciencias de la información de todo el mundo mirando hacia nosotros, pensando en convertir el consenso en una asignatura troncal.

“¡Mamá……., ha vuelto a pegarme”

Los límites son fundamentales en el modo de vida de los individuos y las sociedades. Son asíntotas, muros infranqueables que el comportamiento no puede transgredir. Uno de los problemas de nuestro tiempo es la falta de límites, la pereza de construir límites o de utilizarlos.

Pero las familias, las sociedades y las instituciones tienen que edificarlos para encauzar el comportamiento individual y colectivo y porque su existencia protege a los individuos. Para eso están las normas en la vida de una casa, las actitudes que generan rechazo social y las leyes y reglamentos.

Para que un límite funcione debe ser sólido; si no es así, no lo es. Después de haberlo explicado, el límite debe funcionar como tal; no basta un “a la próxima verás”, un “te estás pasando” (si alguien ya se ha pasado). Eso es regalar una mala conducta y convertir el límite en algo difuso, que no se sabe dónde empieza y dónde acaba.

Escucho estos días una cuña de radio para combatir la violencia de género y animar a las mujeres a denunciar. Una mujer joven dicé “Mamá…” con un tono fuertemente dramático. Después de una pausa, de un silencio, continúa hablando y añade: “Ha vuelto a pegarme”. Y en ese momento otra voz anima a las mujeres a denunciar y llamar al teléfono 016.

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Testamento cautivo

Mirada excavadora del fósil de unos labios,
presencia mutilada de un tiempo que ha vencido,
terremoto en la piel de epicentro punzante,
tormenta de estiletes truncados de sentido.

             Estela de aquel sueño, eco mudo de un cauce,
semilla secuestrada por un viento marchito,

prisión donde las sombras enjaulan viejas lunas,
oxidada pregunta, beso ajado en su exilio.

            Termita del recuerdo, pretérita polilla,
hormiga del silencio, armario carcomido,
omitida esperanza, confiscada alegría,
estrella ensangrentada, madriguera sin nido. Sigue leyendo

Cuando despertó, el Alakrana todavía estaba allí

En la crisis del barco secuestrado por los piratas hay algo que me cuesta entender. Entiendo el nerviosismo de las familias, su angustia, su intento desesperado por encontrar una solución favorable al hecho, su esfuerzo por generar presión social. Entiendo la cautela del Gobierno a la hora de trabajar por una solución negociada con los secuestradores. Entiendo dentro de “su lógica” al Partido Popular, en su estrategia de al enemigo ni agua y de pisar las manos cada vez que alguien del Gobierno se agarra a una orilla en este naufragio colectivo que es la crisis; comprendo la piratería electoral de Rajoy y sus muchachos basada en ese comportamiento en el que sus intereses grupales están por encima de todo lo colectivo.

Somalia tiene un Producto Interior Bruto per Cápita de 600 dólares anuales, muy por debajo de los 30.000 que disfruta España. A ese dato hay que añadirle una estructura social que empobrece la pobreza. Entiendo que los piratas son un monstruo producido por años de explotación, por una atroz colonización y una pésima descolonización, por la gestión que Europa hizo en el contienente africano, su explotación, su abandono en la miseria y su utilización en la instalación de empresas basura, robo de maderas protegidas, metales valiosos, privación de fármacos y otros abusos.

Pero lo que no entiendo es que el armador del barco, Echebaster Fleet, la empresa que envió al Alakrana a una zona insegura porque en ella había río revuelto y ganancia de pescadores, se esté yendo de ese modo de rositas. Puede que sea o no sea el momento de debatir públicamente al respecto pero alguien tomó la decisión de enviar allí ese atunero y ha puesto en riesgo a esos hombres, ha actuado con el criterio de que la rentabilidad económica está por encima de los riesgos laborales que ha padecido la tripulación. Y lo que no se puede hacer es echar balones fuera después de haber llevado a cabo una aventura y querer que el Gobierno y todos los ciudadanos paguemos los platos rotos a escote. Independientemente de que la empresa esté asumiendo su responsabilidad en la negociación, ha sido un problema que ella misma podía haber evitado y eso, cuando todo pase, debería tener alguna consecuencia.

Homenaje a los Brigadistas Internacionales Uruguayos

El próximo domingo 8 de noviembre se va a celebrar un homenaje a los brigadistas internacionales uruguayos que dejaron su país para venir a defender nuestra democracia. El acto consistirá en la colocación de una placa en el monumento a las Brigadas que se encuentra en Morata de Tajuña y seguidamente se llevará a cabo una comida de confraternización. Simultáneamente se colocará una placa similar en la Plaza de la Segunda República de Montevideo. Es un merecido homenaje.
Quienes vayan a acudir a la comida pueden comunicarlo al correo electrónico, indicando el número de personas: brigadas@centrouruguayo.es
¡TE AGRADECEMOS QUE ENVÍES ESTA INFORMACIÓNA QUIEN CREAS QUE PUEDE ESTAR INTERESADO! Pásalo.
DOMINGO 8 DE NOVIEMBRE, DESDE LAS 12:00 hs.

En el Frente del Jarama – Morata de Tajuña- y en Rivas Vaciamadrid
Hora 12:00  -Colocación de  una placa conmemorativa. En el marco de homenajes que se realizarán tanto aquí como en Uruguay de los
brigadistas Uruguayos que participaron de la guerra civil Española.

Lugar: Monumento realizado por el artista español Chirino ubicado en
las afueras del casco urbano de Morata de Tajuña emplazado en la ruta M362 y
la intersección de la M311.(VER abajo explicación de cómo llegar).

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En la pared de la clase del colegio de mi hija

Leo en la portada del diario Público que el Gobierno no va a aplicar la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que indica que los crucifijos deben salir de las aulas. Al parecer la cosa depende de los padres y no tiene nada que ver la aconfesionalidad del Estado español que recoge la Constitución de 1978.

Como soy padre y no creyente me gustaría ver los valores de mi familia representados en la pared del colegio de mi hija, para que ella tenga en frente todos los días un referente digno, alguien que haya hecho algo por el bien colectivo, que se haya esforzado por mejorar el mundo. Así que estoy pensando en llevarle a la directora del colegio una fotografía de Ernesto Ché Guevara, de un grupo de Brigadistas Internacionales que lucharon en la guerra de 1936, de Nelson Mandela, de Marcos Ana, de Margarita Nelken, de Clara Campoamor, de Antonio Machado, de Miguel Hernández, de Albert Camus, de Mahatma Gandhi, de Manuel Azaña; de mi abuelo republicano, asesinado por defender una escuela laica; de mi abuela, gobernada, vigilada y castigada por los asesinos de su marido; de mis padres, que sacaron adelante a seis nietos de un perdedor de la guerra en la España franquista; de las manifestaciones frente a la calle Génova el 13 de marzo de 2004, para defender el derecho a la verdad; de Martin Luter King, de las Abuelas de Plaza de Mayo y de tantos hombres y tantas mujeres que reunen una colección de méritos mucho mayor que la que gestiona la jerarquía de una iglesia católica a la que se subvenciona, aunque incumpla la ley de igualdad, y que todavía no ha reparado (no de manera simbólica) el daño que les hizo  a millones de ciudadanos y de ciudadanas con la educación apocalíptica y castigadora que ejerció en su estrecha simbiosis depredadora con la dictadura.

Y además de todo eso me pregunto: ¿Existe la legalidad?

Los martes………… milagro

Viví la muerte de Franco, con la alegría contenida de una familia republicana; vi doblar sus cucharas a Uri Geller, en un país que necesitaba la magia paranormal para huir de una realidad demasiado normal; no fui a clase el 24 de febrero de 1981 hasta que los diputados y las diputadas salieron del Congreso; sentí la angustia de una ciudad que quedaba huérfana en el entierro de Enrique Tierno Galván; me deprimí con el resultado del referéndum de la OTAN, esa gran lección de realidad invencible que aprendió mi generación; vi al Cojo Manteca junto a la Plaza de Cibeles; viví la huelga del 14 D con la emoción de una sociedad que parecía capaz de construir y defender un futuro más justo; seguí el derrumbre de la esferá soviética en una radio de onda corta, escuchando emisiones en castellano de montones de países; viví la primera Guerra del Golfo con el miedo y la indignación hacia el imperialismo; en fin, viví el autosecuestro de Bartolín, la mayoría absoluta y absolutista de Aznar; la segunda guerra del Golfo; los atentados de Madrid, la manifestación en Génova el 13 M de 2004 (¡Qué liberación!); la crisis económica, la llegada de Obama, la conversión de Aznar en catedrático de Ética,……

Han sido muchos los acontecimientos, los momentos difíciles, los temores y las alegrías. Pero hay algo que sin duda va a superarlos a todos. Hace unos días Mariano Rajoy anunció que mañana martes tomaría las medidas necesarias en su partido. Sé que no voy a dormir esta noche, que la emoción me lo impedirá. Ya me he tatuado la fecha en el brazo: 3 de noviembre de 2009; no la olviden. Va a nacer un nuevo Partido Popular; uno que condenará el franquismo sin fisuras, uno que se disculpará por lo que hizo tras los atentados del 11 de marzo; uno que hará dimitir a Trillo por respeto a los familiares del Yak 42; uno que no denunciará al PSOE por cosas que ellos hicieron; capaz de respetar las competencias de las que quieran dotarse las comunidades autónomas, etc,…

Mañana habrá un milagro en la calle Génova. ¡Qué se prepare Uri Geller!

¿Gestión o indigestión de la crisis?

El otro día asistí al acto de presentación del manifiesto que defiende una salida de izquierdas a la crisis. Allí hablaron los líderes sindicales de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, sobre la crisis, su duración, su estancamiento para el próximo año y todos los nubarrones que van a permanecer en el horizonte español mucho más tiempo que en el de otros países.

La crisis, la crisis, la crisis; todo lo que se dice de ella la engorda, la multiplica, la hace crecer y solidificarse, aumentar su fuerza, ser más amenzante, respirar su aire frío en la nuca de los desempleados, empequeñecer a los parados, debilitarlos, desprimirlos, hacerlos más frágiles en su retorno al mercado laboral.

El Partido Popular lleva un año y medio cacareándola a disestro y diestro, monotemáticamente, monopolíticamente. Toneladas de crisis en el Congreso; toneladas de crisis en el Senado, toneladas de portadas de periódicos, sumarios de telediarios, entradillas y despieces, horas y horas de radio. Pero el PP no busca sólo el desgaste del Gobierno. Ese trabajo insistente tiene más efectos.

Mañana un hombre o una mujer se sentarán frente a un empresario, un director de recursos humanos o un encargado de una pequeña o mediana empresa. Estará a punto de firmar un contrato que le permitirá reingresar en el mercado laboral. Y en el momento en que le hagan una oferta; sentira tras su espalda esos cinco millones de parados deseando sentarse en su lugar; imaginará esa crisis que va a durar mucho más en uno de los países con más margen de beneficio empresarial de Europa; y entonces, para satisfacción del empresario que quiere aprovechar ese momento, aceptará una oferta peor pagada, sobretrabajada; y más cercana a la explotación.

Lo que me cuesta entender es que los dos sindicatos mayoritarios no hayan elaborado un discurso que en vez de debilitar al trabajador lo fortalezca cuando la desesperación esté a punto de hacerle firmar algo que está muy por debajo de lo que él mismo produce.