Garzón juzgado por auxilio a la rebelión

Cuando los generales franquistas dieron su golpe de Estado el 18 de julio de 1936 tenían objetivo; poner el país del revés e invertir por la fuerza el resultado de unas elecciones celebradas el 12 de febrero de ese año en las que había salido victorioso el Frente Popular.

Durante la guerra civil y la postguerra fueron juzgados en España miles de ciudadanos y ciudadanas acusados de no haber apoyado el golpe militar de los generales fascistas. La ley de responsabilidades políticas se convirtió en una herramienta para disfrazar de legalidad detenciones por ideas. Al final, los encausados republicanos eran considerados culpables del delito de auxilio a la rebelión.

Los que habían dado el golpe de Estado consideraban de ese modo rebeldes a quienes no les habían acompañado en la triste aventura de provocar una guerra para construir una dictadura.

Ahora resulta que el juez Baltasar Garzón va a ser juzgado por su intento de abrir una causa judicial para investigar los crímenes de la dictadura franquista; o sea, por auxilio a la rebelión.

Prevaricar es dictar una resolución injusta a sabiendas. Lo que hizo el juez es tratar de terminar con la mayor prevaricación judicial que ha habido en nuestra sociedad; la impunidad de las miles de violaciones de derechos humanos llevadas a cabo por la dictadura franquista.

La dictadura franquista fue una inmensa prevaricación. Pero tratar de juzgarla parece ser algo contrario a la justicia. Así está el patio.

Semana Internacional de los Detenidos Desaparecidos

En estos últimos días de mayo se conmemora por las organizaciones de derechos humanos del mundo la semana internacional del detenido desaparecido. En nuestro territorio hay más de 113.000 hombres y mujeres que todavía permanecen en fosas comunes mientras sus familiares mueren de día en día sin haber tenidio por parte del Estado ni el reconocimiento ni la justicia que merecen hechos tan graves.

Ruido de trajes (para no pensar)

Diez años de boom inmobiliario, de recalificaciones galácticas, de ascenso al cielo de los millonarios de la revista Forbes de varios ladrilleros patrios, de bancos que han vendido a paladas nuestro futuro; y con toda la corrupción exponencial que ha habido nos aparece el escándalo de unos trajes y no se habla de otra cosa. Es como si a la opinión pública las evidencias le señalaran algo con el dedo y se quedara mirando el dedo.

Periódicamente aparecen reportajes en la prensa en los que la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos clasifica como el segundo país más ruidoso del planeta, sólo por detrás de Japón. Las noticias se comentan como una curiosidad, una pincelada costumbrista de “nuestro” carácter ibérico y bullicioso. Pero la pregunta que nunca se refleja en los medios es por qué somos tan ruidosos.

Sin ninguna intención de parecer pretencioso creo que tengo la respuesta. Un comportamiento tan extendido, voluminoso y evidente tiene que tener una explicación clara; hacemos tanto ruido para no pensar. La negación del ejercicio de pensar es algo muy nuestro, en una sociedad donde la inquisición acusaba de brujería a quien lo hacía;  una institución tenebrosa que términó sus maniobras de destrucción masiva hace apenas unas décadas, con el grito de un militar que aclamaba para salvarnos de la quema su “muera la inteligencia”. Y lo peor y lo más triste de todo es que la inteligencia se murió.

La capacidad más intensa e interesante de pensar, en el sentido más creativo y complejo del verbo, la tuvo nuestra sociedad en los años veinte y treinta del pasado siglo, gracias a un encuentro relativamente generalidado de cuatro elementos fundamentales en la existencia de la humanidad: la inteligencia, la cultura, sensibilidad y el compromiso social. Pero entonces llegaron los asesinos de la inteligencia y nos dejaron huérfanos de pensamiento.

Hubo destellos en los años del señor oscuro pero nunca recuperamos aquella brillantez. Y de aquellos asesinatos de la inteligencia estos ruidos.

Podría hacer una tesis doctoral sobre la funcionalidad de nuestro ruido, pero creo que el ejemplo con el que he comenzado es suficiente.  Da igual que el ruido lo haga el deporte, la movida madrileña, un periódico empeñazo en defender a los falsificadores de la verdad de un terrible atentado o la prensa rosa con sus decibelios permanentes. Ruido, ruido y más ruido. Y si lo hacen unos trajes no veremos a los hombres que van dentro de ellos, que como los hombres grises de Momo se fuman nuestro tiempo y que en sus manos transportan maletines repletos de voluntades vacías de escrúpulos y repletas de euros.

El Tribunal Constitucional desilegaliza el partido que el Tribunal Supremo ilegalizó

Unos minutos antes de que comenzara la campaña electoral para elegir a los y las representantes de los ciudadanos en el Parlamento Europeo, el Tribunal Constitucional ha legalizado la lista electoral de Izquierda Internacionalista, la fuerza política que anteriormente había sido ilegalizada por el Tribunal Supremo vínculos con el mundo abertzale.

La ley de partidos fue utilizada para ilegalizar a batasuna y sacar a la formación política nacionalista de las instituciones. En una democracia es complicado ilegalizar fuerzas políticas y negar la posibilidad a los ciudadanos de ejercer el sufragio pasivo. Y es algo más delicado en un país donde el que durante cuarenta años ejerció la violencia ilegalizó todas las fuerzas políticas.

Paradójica ley en un país en el que todavía alguna importante fuerza política no ha condenado la violencia ejercida por la dictadura franquista. Paradójica ley en un país donde existe de forma perfectamente legal la Fundación Francisco Franco, dedicada a exaltar la figura del mayor asesino de masas de nuestra historia reciente. Paradójica cuando la ilegalización de una fuerza política cambia el perfil de un parlamento autonómico y produce un giro copernicano en su gobierno.

La ley de partidos no debería existir en una sociedad democrática. Quitarle a un ciudadano el derecho a ser elegido en unos comicios debería ser consecuencia de graves delitos que vayan más allá del ejercicio de las ideas. Esa ley se aprobó bajo el gobierno de José María Aznar que construyó una herramienta para ilegalizar fuerzas políticas que no condenaban la violencia de ETA. Paradójicamente lo hizo el presidente que después de su escala en las Azores apoyó una guerra que ha causado en Irak la muerte de decenas de miles de civiles. Y nadie le ha oído a él ni a su partido condenar tanta violencia.

PSOE, PP y la arquitectura de una nueva impunidad

A veces los consensos dan la medida de las cosas pero sobre todo muestran las zonas de sombra, los límites políticos que no traspasan algunos partidos que se presentan ante la sociedad como muy diferentes, las imposiciones de lo que podríamos llamar el establishment.

Ha ocurrido con la aprobación parlamentaria de una medida que limitará las posibilidades de actuación de la Audiencia Nacional en cuestiones relacionadas con la justicia universal.

La propuesta la hizo el PP respondiendo a presiones del gobierno de Israél. No debe ser la primera vez que España recibe presiones por la apertura de investigaciones en la Audiencia Nacional con respecto a delitos cometidos a miles de kilómetros de la península ibérica. De ese modo el Congreso de los Diputados insta al Gobierno a reformar el artículo 23 de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

El Partido Popular hizo el trabajo sucio de presentar la moción y el PSOE el de respaldarla. Así que a partir de ahora la Audiencia Nacional ya no es tan universal. No podrá juzgar causas con el principio de justicia universal como consecuencia de un acuerdo político que deja titubeante la independencia del poder judicial.

Tras el cierre político de la causa que intentó abrirse en la Audiencia Nacional para juzgar los crímenes del franquismo ahora se inicia un proceso de limitación de las competencias judiciales; un paso atrás para la política judicial del Gobierno y un gran salto atrás para los derechos humanos.

Radio Nacional de España mantiene un miniespacio diario de la Conferencia Episcopal

La radio pública del Estado español continúa incumpliendo el principio constitucional que declara su aconfesionalidad. Durante muchos años, Radio Nacional de España ha emitido una sección a las 05:55 de la mañana, acordada con la Conferencia Episcopal, que se denominaba: Buenos días nos dé Dios. En ella una sacerdote sermoneaba matutinamente a los oyentes. Recientemente RNE ha renovado el acuerdo con la jerarquía de la iglesia católica, con alguno cambios; a partir de ahora se llama Alborada y durará tres minutos.

Lo define bien una página de los dominicos:

Se trata de 3 minutos de reflexión al comienzo del día, a las 05,57  horas. Este espacio  es una concesión de la emisora estatal a la Conferencia Episcopal Española. Después de cuatro años, el equipo anterior cede el puesto a los siguientes sacerdotes: Juan Luis Lorda, Universidad de Navarra, Joan Bestard, Obispado de Palma de Mallorca, Antonio Gil Moreno, de Córdoba y  fray José Luis Gago. Cada uno de ellos asume los comentarios, una semana de cada mes. El espacio se denominó, hasta fin de año, “Buenos días nos dé Dios.”

Pero después de hacer ese acuerdo Radio Nacional de España oculta en su parrilla de programación la existencia de ese miniprogra, como puedes comprobar si pinchas este enlace:

http://www.rtve.es/files/70-11342-FICHERO/PARRILLA__5_ENERO_2009_-_RADIO_NACIONAL.pdf

Esperemos que la nueva ley de libertad religiosa que prepara el Gobierno termine con este privilegio que agravia a numerosos colectivos que no tienen ningún espacio en los medios públicos.

Espartaco; un esclavo romano contra el franquismo

Los caminos virtuales me han llevado a encontrar una página en la que se hablaba de Howard Fast y como he pensado que la historia de este escritor forma parte de la nuestra, aunque nos la hayan secuestrado, voy a escribir sobre él.

Se trata del autor de Espartaco, una novela que nació durante los tres meses que su autor estuvo encarcelado en Estados Unidos, porque fue uno de los encausados por esa inquisición moderna que en los USA se llamó la caza de brujas.

Todo empezó cuando miles de hombres y mujeres que habían luchado contra el fascismo español, por la libertad, cruzaron la frontera a Francia huyendo de las tropas franquistas. Un grupo de progresistas norteamericanos compraron un hospital en Toulouse, para atender a esos republicanos que cruzaban los pirineos huyendo de las tropas franquistas. La atención la prestaban los cuáqueros, que tenían buen personal sanitario. La financiación de ese hospital se canalizaba a través del Comité de Ayuda a los Refugiados Antifascistas, del que formaban parte numerosas personalidades, muchas de ellas vinculadas al mundo del cine hollywoodiense.

En 1950 la comisión impulsada por el senador Joseph MCCarthy solicitó a Howard Fast que facilitara la lista de las personas que habían contribuido a la financiación del hospital, pero el actor y guionista se negó a entregar esa información, por lo que fue juzgado, condenado por desacato y, como consecuencia de su lealtad, encarcelado durante tres meses.

En esas semanas de prisión nació en su cabeza la historia de Espartaco, como un símbolo en el que trataba de representar a los pueblos que como el español, luchaban en pleno siglo veinte contra la moderna esclavitud. La empezó a escribir entre rejas y tras terminarla ninguna editorial norteamericana se atrevió a publicarla. Así que Fast autoeditó el libro con sus ahorros familiares y la ayuda de algunos compañeros. Creó una editorial y lo sacó a la calle. Sorprendentemente en la primera edición vendió más de 40.000 ejemplares y luego, en ediciones de bolsillo, se vendieron millones. Poco unos años después Kirk Douglas consguió que se convirtiera en película la historia de aquel liberador de esclavos. Se estrenó amputada por la censura pero su éxito la convirtió rápidamente en un clásico del cine mundial.

La historia de hombres como Howard Fast no forma parte de mi historia y debería hacerlo. Su compromiso con la causa de los republicanos y las republicanas que lucharon contra el dictador Francisco Franco lo convirtió en preso político en unos años dominados por la intolerancia anticomunista. Sirva este retazo para rescatar un poco de esa historia y convertirla en memoria.

Sobre trajes, corruptelas y presidentes autonómicos imputados

Imaginemos que un día se destapa un caso de corrupción que salpica al presidente de una comunidad autónoma cualquiera por un escándalo relacionado con unas prendas de vestir. Que ese presidente es amigo personal del titular del tribunal superior de justicia de esa comunidad y que evidentemente se citan a escondidas para tratar el caso.

Imaginemos que se acerca una campaña electoral y que pocos días antes de que comience el presidente es citado a declarar como imputado en ese caso de corrupción. Y ahora dejemos de imaginar y tratemos de analizar las posibilidades:

1-.Que declare ante el juez y la causa contra el presidente autonómico sea archivada antes de esas elecciones, con lo que la inocencia declarada por el juez entraría de lleno en campaña.

2-.Que el partido al que pertenece el presidente haya detectado en otros procesos electorales que el hecho de tener candidatos encausados por corrupción moviliza a su electorado y que eso le ha llevado a tener mayorías absolutas en algunos municipios. Con esa premisa, el presidente podría permanecer encausado durante la campaña y ser declarado inocente poco después de los comicios.

Imaginemos una conclusión-. Que el presidente de la comunidad autónoma haya negociado todo y se produzca un proceso inevitable ante las evidencias que han saltado a la opinión pública y que termine por convertirlo en la víctima de una persecución.

Posdata: a modo de cuento. Imaginemos que el presidente está durmiendo una noche y se le aparece su conciencia y después de conversar con ella decide ir al juzgado de guardia, confesarlo todo, incluso lo de la boda la de la hija de su jefe. Y colorín colorado.

ETB y TV3 emiten la pitada al himno español pero TVE no logra hacerlo por un “error humano”

La televisión autónoma vasca, ETB; y la catalana, TV3, no sufrieron errores humanos y pudieron retransmitir una pitada que llevaba días anunciada en la red; la que se ha producido cuando sonaba el himno español en los momentos previos al inicio del partido de la final de la Copa del Rey. La retransmisión de Televisión Española no pudo hacerlo a causa de alguien que cometió un error. Al inicio del segundo tiempo, TVE trató de reparar el error y emitió los momentos del himno pero con una logradísima sórdina para que no pudiera escucharse lo que algunos medios han calificado como la mayor pitada lde la historia.

Y en el vídeo del himno la Televisión Española finalizó con un plano de un hombre, vestido con la camiseta y la bufanda del Atletic de Bilbao, que escuchaba el himno nacional español en posición de firmes y con la mano en el corazón.

El partido estaba siendo retransmitido por el canal internacional de TVE por lo que la incapacidad de TVE para retransmitir lo que realmente ha ocurrido en el campo ha impedido a decenas de miles de ciudadanos de todo el mundo escuchar cómo la entrada de los Reyes en el campo era recibida con una gran pitada.

Segurtamente ese tipo de errores habrán despertado mucha nostalgia en personajes como Manuel Fraga Irribarne, cuando controlaba la información en unos tiempos en que los medios técnicos eran más precarios y erraban a menudo.

Llega la webmocracia; un hombre, un portátil

Los asesores del presidente Zapatero y todos los que no lo somos sabemos lo mucho que a la ciudadanía de esta parte de la península que no es Portugal le gusta lo gratis. Debe ser esa la razón por la que el presidente acostumbra a repartir regalos en los debates sobre el estado de la naciónm; no sé si para premiarnos a los ciudadanos o para que nos deprimamos un poco menos.

En esos debates le hemos visto anunciar visto los cheques por neonato, los 400 euros de marras y ahora el portátil para casa estudiante de primaria y secundaria. Lo que yo me pregunto es si alguien habrá preguntado a los responsables de la enseñanza pública si eso es lo mejor para mejorar su calidad.

Tengo una corazonada

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, está muy callado en los últimos meses, como si no perteneciera al partido que ha protagonizado la crisis de los espías y el caso Gurtel. El tiempo es fundamental en política y es tan importante saber cuándo actuar como saber esperar.

Tengo la corazonada de que Gallardón está intentando comprar un acelerador que le lleve más rápido a la Moncloa. Tengo la corazonada de que la candidatura de Madrid a los juegos olímpicos forma parte de su autocampaña. Tengo la corazonada de que los más interesados en esas olimpiadas son las grandes constructoras que con unas olimpiadas se dispararían en la bolsa. Tengo la corazonada de que esa candidatura Olímpica a los juegos de 2012 sirvió de cohartada para que Gallardón arruinase las arcas municipales de Madrid. Tengo la corazonada de que los defectos que pueda encontrar el Comité Olímpico en la ciudad servirán para planificar nuevas obras y “ponernos al día”. Tengo la corazonada de que la izquierda no sabe qué discurso mantener ante una situación olímpica; no quieren ser aguafiestas pero no son capaces de pactar con Gallardón mejoras de condiciones sociales a cambio del apoyo unánime a los juegos. Tengo la corazonada de que es imposible que de seis olimpiadas desde el año 1992 dos caigan en España. Tengo la corazonada de que Gallardón sigue gastando dinero de los madrileños para su gloria y loor.

Madrid, el nido de una derecha hegemónica

Mucha gente se pregunta, porque parece que le sorprende o le cuesta entenderlo, por qué la ciudad de Madrid es tan conservadora. Creo que la explicación podría ser sencilla, si echamos una mirada sociológica al pasado.

Madrid fue la ciudad en la que se estableció la corte franquista. Miles y miles de militares, empresarios arrimados a la corrupción política del régimen, funcionarios que accedieron al puesto por haber cooperado con el glorioso alzamiento y otras modelidades de estómagos y bolsillos agradecidos, fueron colonizando los espacios de la ciudad, visibles hoy en día en multitud de edificios: la calle Pintor Rosales, Reina Cristina, etc,…

La ciudad se convirtió en un canto a la dictadura, después de haber sido limpiada y reeducada por las tropas franquistas que la prepararon desde el 1 de abril para la entrada triunfal del Caudillo, que se produjo el 19 de ese mes de 1939, cuando sus soldados ya habían erradicado o arrinconado la resistencia roja que gloriosamente sehabía defendido durante tres años antes de los ataques del fascismo.

Así se constituyó la nueva realidad sociológica de Madrid y lo que ocurrió en la transición fue un espejismo en el que la izquierda tuvo el poder municipal mientras esa identidad franquista resolvía su incertidumbre y entendía que su opción política era el Partido Popular.

La hegemonia política de los populares en la ciudad y en la comunidad tiene que ver con esa raíz sociológica, conquistada por la violencia y el ejercicio de la fuerza. Herencia en la política cultural es la falta  con la falta de escrúpulos de esa derecha en el ejercicio de de política, tan visible por ejemplo en la gestión de la televisión pública, en la persecución médica o en el deterioro de la enseñanza.

A eso podemos añadirle la presentación de candidatos del PSOE que no ha sido quizá lo más adecuada para articular una competencia real en las elecciones locales y autonómicas. Podría ser que los estrategas de Ferraz estén interesados en que Esperanza Aguirre destroce los servicios públicos en Madrid, porque eso sirve para asustar al electorado del resto del Estado y consolidar la victoria de Zapatero.

Miles de reencarnaciones de Torquemada y una bruja, Pilar Bardem

Los modelos culturales no avanzan tan rápido como parece; no desaparecen, se transformanse incrustan debajo de los cambios sociales, en lo que los cientificos sociales denominan las estructuras antropológicas profundas. Las mentalidades, que se construeyen con el significado de la experiencia colectiva, permanecen en la mentalidad de quienes los heredan; somos los que fuimos y algunos más que otros porque hay mentalidades con mayor o menor capacidad de cambio.

Hay un tipo de persona en esta parte de la península que lleva dentro un inquisidor, un erradicador de la herejía. Una forma de ser que prefiere acusar a comprender. Emergió colectivamente ese sujeto durante los años de gobierno de José María Aznar en los que se generó una gran presión social desde el príncipio de “estás conmigo o estás contra mí”.

Ese tipo de actitud está latente y convive de forma especialmente armónica con la doctrina de la jerarquía de la iglesia católica, son “gentes de bien”, de orden, esperando la aparición de una herejía para sacar los leños que esconden debajo de su cama y prenderlos.

El último ejecutado por la Inquisión fue un maestro valenciano, ahorcado en julio de 1826; toda una premonición de lo que ocurriría con el gran auto de fé que fue la dictadura franquista.

Ahora los métodos son diferentes pero el leño simbólico a punto de encenderse sigue en la trastienda de una mentalidad que comparten miles de ciudadanos en el Estado español. Esperan un desliz, una oportunidad para volver a sacar al Torquemada que llevan dentro.

Recientemente han descubierto una bruja a la que un ayuntamiento del sur ha querido dedicar una calle. Y sus plegarias de pureza han emergido con fuerza para oponerse a la decisión de una institución municipal. Hace 200 años Pilar Bardem habría muerto sin duda en una hoguera, públicamente, señalada por sus desvíaciones ideológicas, por su libertad mental, por su originalidad. Las reencarnaciones de Torquemada han despertado como zonbies para disfrutar de uno de sus mayores gozos del alma: acusar.

Pero estamos en el siglo XXI y los “herejes” han construido con su sangre democracias donde sus ideas pueden convivir con otras y con tolerancia. Recientemente el divulgador de la ciencia, Manuel Toharia, lo explicó en una frase que define perfectamente esa diferencia: “Nunca un científico ha quemado a un religioso por afirmar a Dios sin pruebas”. Pues eso.

El departamento de sustos de farmaindustria no para

El colectivo de grandes laboratorios farmacéuticos, Farmaindustria, ha puesto a su departamento de sustos a  trabajar a pleno rendimiento para conseguir aterrorizar al mayor número de cuidadanos planetarios y generar mayor presión a sus gobernantes en estos primeros días de incertidumbre de la gripe A. Se trata de incrementar la amenaza para inducir a sus gobiernos a firmar contratos de compra de millones de retrovirales, antes de que la burbuja epidémica pueda desinflarse.

El diario El País de ayer aseguraba que diez de cada cuatro españoles se verán afectados por la gripe. Más alarma no se puede sembrar. En una familia de cinco miembros dos de ellos conocerán las fiebres que hasta hace unas semanas sólo padecía la especie porcina. Titulares en portada a muchas columnas asustan a los ciudadanos y los gobiernos ya no tienen que centrar sus principales esfuerzos en gestionar las consecuencias de la expandsión del virus; tienen que hacer más esfuerzos en paliar la expansión del susto.

Los laboratorios se mueven rápidamente, los ministros sanitarios hacen compras millonarias de retrovirales y si en unas semanas la amenza de la gripe se desinfla es porque las medidas de respuesta que se han tomado han sido las correctas.

Pero pero para entonces los grandes ejecutivos de los laboratorios tendrán en el bolsillo contratos de decenas de millones de dosis retrovirales ( reservas suficientes para apagar la angustia inducida a millones de ciudadanos) que serán almacenadas hasta que otro animal de granja o laboratorio decida que quiere hacer saltar sus virus a los seres humanos y así los departamentos de sustos podrán hacer de nuevo su fino trabajo.