La sincronía de Israel con la despedida de Bush

Mientras el reloj marca la salida de la Casa Blanca del segundo presidente Bush, el ejército de Israel termina su trabajo en Gaza. Con los relojes bien sincronizados, los soldados de Israel hacen su labor al mismo ritmo que unos operarios instalan en Washington las tarimas y las infraestructuras necesarias para los cuatro millones de personas que el próximo 20 de enero asistirán a la toma de posesión del presidente Obama.

Ese tope es el plazo que tienen los invasores de Gaza para continuar su trabajo de limpieza y aplicar un correctivo antes del cambio político en la presidencia de EEUU que no permita actos tan inhumanos como el que están llevando a cabo los soldados de la tierra prometida. Se trata de aprovechar el último paraguas de Bush y no salpicar a Obama con la pasividad y connivencia del ejército norteamericano hacia el asesinato de cientos de palestinos.

Los medios anuncian que Israel está terminando la operación bélica por lo que es evidente que uno de sus objetivos era agotar este tiempo. Mientras, Bush junior deja de ser el hombre con más poder emanado de una fuerza militar del planeta, los soldados invasores fabrican sus últimos asesinados para dejar al pueblo palestino cautivo y desarmado.

Veremos cómo el día 20 ya no suenan bombas y el nuevo gobierno norteamericano administra la impunidad de la que van a disfrutar políticos y militares de Israel para construir sobre ella un nuevo espejismo para la paz.

POSDATA: El mismo día en que Obama tomará posesión de la presidencia de EEUU, el ex presidente Aznar será investido doctor honoris causa por la Universidad San Pablo CEU de Valencia. Entre otras cosas quieren reconocer su apoyo a las víctimas del terrorismo: ¿a las del 11M, a las del terrorismo de Estado franquista, las miles de víctimas de Irak…?