El importante poder de esquivar

Los irquíes que no pudieron esquivar las bombas

Las décimas de segundo que el zapato estuvo flotando en el aire, dirigiéndose hacia el rostro del todavía presidente en funciones de los USA, George W. Bush, han sido las mismas que con impotencia han vivido miles de iraquíes.

Miles de hombres, de mujeres, de niños y niñas que no han podido esquivar con un leve movimiento las balas, las bombas, los proyectiles, las torturas, los cañones, las humillaciones, la metralla, las explosiones, los bombardeos, las ejecuciones, el temor, la inquietud, el miedo, el terror, los marines, los guantánamos, los abughraibs, los blackwaters, el fuego, el insomnio, las detonaciones, la sangre, los rifles, las escopetas, el olor a carne quemada, la pólvora, los balines, las postas, los artefactos, las granadas, los obuses, los torpedos, las municiones, los detonantes, las descargas, más miedo, más temor, más terror, más sufrimiento.

Miles de hombres, mujeres, niños y niñas que han muerto en estos años de guerra porque  para defenderse de la mayor maquinaria de matar seres humanos que existe sobre la tierra sólo han contado con un par de zapatos usados.